FUERTES DEBILIDADES

hambre-de-machos

   Cuando se deslizaba sobre su lengua, la vagina le palpitaba…

 

   Martina odiaba a Germán Rincón, su detestable jefe. Pero cuando este, sentándose y sonriente se sacaba de la bragueta ese güevote blanco rojizo, tieso y medio húmedo en su ojete, a la joven se le caía todo. La boca se le secaba, las podillas le temblaban, el corazón le latía de prisa y la cuca se le mojaba toda. También ella caía, con frenesí, tragándolo con sus ‘hummm’ ahogados, de puro gusto mientras lo atrapaba con sus gruesos y bellos labios, cubriéndolo, mamándolo, chupándolo con su garganta al tenerlo bien clavado, sobándolo y apretándolo con su lengua y mejillas. Ella lo odiaba, lo miraba resentida cuando su lengua subía y bajaba, ávida de más, por el grueso falo; y más cuando él reía llamándola mamagüevo: “sigue así, puta mamagüevos, te gustan mucho, ¿verdad?, la cuca se te derrite cuando ves un güevote blanquito y duro, ¿no?”. Sí, lo odiaba, pero qué rico era mamarse ese güevote… No podía evitarlo, era una soberana puta.

 

Julio César.

3 comentarios to “FUERTES DEBILIDADES”

  1. carlos Says:

    si que sabes meter el pene hasta la garganta como quiesiera que me haces asi..

  2. leon Says:

    quisiera que m jefa se volbiera loca asi y me la mamara en el depocito. y verla mamando a todo y dejarla llena de meco

  3. soni Says:

    se ve rico me gustaria comerlo

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