UN OIDO ATENTO, UN GÜEVO TIESO

nenas-traviesas

   Lo enternecían sus pantaleticas…

 

   ¿Qué orientador no está presto con la puerta abierta para escuchar los cuentos de las nenas del instituto? Esas niñas necesitaban un oído atento a sus problemas, inquietudes y temores. El profesor Manasas lo sabía. Mimoso las sentaba en sus piernas, alegre de sentir que hace algo… cuando esas nalguitas caen sobre su miembro, el cual se levantaba a saludar, frotándose mientras ellas hablan y cuentan, cuando ríen y se revuelven sobre el atento maestro; quien jugando les preguntaba de qué color eran sus pantaleticas, alzando las falditas… para hacerlas sentir en confianza. Y ellas agradecían su cariño y atención, muy abiertas de piernas, medio bailando de la felicidad sobre la pelvis del otro, quien, temiendo lo lastimen inconcientemente, intenta frenarlas un poco… tocándolas sobre las pantaleticas, frotándolas, sobándolas para calmarlas. Algo que nunca logra, por alguna razón enloquecen todas, y se mojaban… como comprobaba él, al meterles uno o dos dedos. Cosas de la convivencia, ¿no?

 

Julio César.

5 comentarios to “UN OIDO ATENTO, UN GÜEVO TIESO”

  1. troy Says:

    getting to know you????!?!?!!!??!?!??

  2. taya Says:

    yo taya quisi era estar en tu lugar

  3. EUSEBIO Says:

    mencanto el profe kiero k me la meta

  4. acevedo Says:

    que la difrute mientras pueda

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