SALVANDO EL MATRIMONIO

pepa-muy-caliente

   -Tócame la campanita… -gritaba histérica.

 

   -¿Te gusta, mami? ¿Te gusta este güevo llegándote al estómago? –pregunta el tipo, sonriendo mientras su tolete iba y venía, metiéndose en la rica crica. Gozaba… pero ni la mitad que ella.

 

   -Cállate, cabrón y sigue metiéndomela. Más rápido, más duro; Métela toda… -gritaba ella con ardor, apretándolo con su vagina, loca de gusto.- Eres un sucio, Mauricio. –y lo acusa.

 

   Y tiene derecho. Mauricio era el mejor amigo de su marido y se aprovechaba de que le ardía y picaba la pepa de la cuca para follársela. Pero ella lo hacía, no por puta, sino por el bien de su matrimonio. Con una cueva ávida y un marido que prefería ver el futbol por televisión cuando no jugar caimaneras de béisbol con sus amigos, ella necesitaba desahogarse para no estallar y mandarlo a la mierda. Así que mientras grita que le destroce la cuca al carajo ese, se repite algo que se dijo hace mucho como base para continuar su matrimonio: que a él le den por el culo… y a ella en la pepa.

 

Julio César.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: