EL CHICO DEL CABLE

puta-gozando

   Esas mujeres siempre querían más…

 

   Raulito, escolapio universitario, le agradece todos los días a su padre el haberlo sacado de la casa consiguiéndole trabajo. Era instalador de cable. Había descubierto que metido en un jeans apretado y una camiseta corta era bien recibido por esas mujeres a quienes sus maridos veían ya como parte de la casa, sin dedicarles una segunda mirada. Era agradable y miraba con descaro e inocencia de juventud tetas y culos, y ellas lo notaban; se agachaba y ellas les traían vainas, al pararse con el bate alzado contra el pantalón, notaba que enrojecían. Había un rozón inicial, para ver si decían algo; si la pepa les picaba y la cuchara se les mojaba, sabía que podía proceder. Y enchufaba el cable. Lo metía todo, hondo, duro, una y otra vez, mientras ellas gritaban agradecidas por un poco de atención y trabajo duro.

 

Julio César.

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