FERNANDO LUGO, ¿UN MENTIROSO… O UN POLITICO MÁS?

FERNANDO LUGO

   En verdad no debería sorprendernos que el ‘obispo’ Fernando Lugo nos saliera echando la cochina pa’l monte. Es la historia de Latinoamérica. Este hombre que llega al poder, a la presidencia de el Paraguay, haciéndose pasar por una persona honesta, distinta, un dechado de virtudes y monerías, nos resultó no sólo un mentiroso tradicional, sino todo un sátiro desatado (“en esos campos no quedaba una flor…”). Cosa que puede provocar sonrisas, somos latinos, estamos acostumbrados a la viveza del pillo, al carajo que intenta abusar de la esposa del amigo o de las hermanas de la mujer (viéndose como una virtud; es el problema del machismo, debe probarse a todo rato o caen en depresión de mariconerías), pero este pillo en particular… era cura. Un padre de la iglesia católica. Uno imagina que cuando una de esas mujeres, confundidas por algo, sintiéndose emotivas y vulnerables, acudían buscando ayuda o apoyo, se encontraban al zángano con una botella de vino en las manos. Tal vez el de consagrar.

   Porque ese es su peor ‘pecado’, ¿cómo puede el pueblo del Paraguay esperar nada bueno, lo que sea, de un carajo que todos los días se paraba frente al altar de una iglesia y fingía transformar el vino y el pan en sangre y cuerpo de Cristo, de quien se decía un soldado? ¡Qué burla! Claro, tal vez nunca creyó en Dios, eso lo exculparía. A Dios seguramente no lo engañaba, pero al resto del mundo sí. Y creyéndolo un ser recto y decente, casi un ‘santo’ (era un cura, carajo) muchos votaron por él para que dirigiera el destino de su pueblo, y todo para que al final les resultara esto. Posiblemente yo esté predispuesto en su contra por sus coqueteos con Chávez; este régimen es tan indecente, brutal y sanguinario que cualquiera que se sonría con el Autócrata ya cae bajo sospecha. De entrada uno celebraba que en el Paraguay se alternaran en el poder. No es aconsejable que una misma gente permanezca tantos años en el poder, como pasaba allí con el gobierno de los Colorados, o como el PRI en México; eso tiende a crear políticos que se creen dueños de vidas y destinos, infalibles, que terminan creyendo que sus caprichos son mandatos. Era bueno que otro llegara… pero no un sujeto con prontuario. En el orden natural de las cosas, en países serios, el hombre habría sido detenido a la salida del palacio presidencial por corrupción de menores, actos libidinosos e ilícitos.

   Por lo que tengo leído, el vicepresidente paraguayo, Federico Franco, ha marcado distancia del sujeto; pero no por su sangre caliente y fértil, sino por ‘no querer gobernar’, evitando tomar medidas que aunque desagradables, puedan traer beneficios después, como hacen los políticos sensatos en Chile, a pesar de la Bachelet y su admiración a los autócratas militares. Al parecer el ‘cura’ se niega a tomar el toro por los cuernos, pero ya comienza a coquetear con ideas como confiscar propiedades ajenas. No les digo, la izquierda es la misma cochina en todos lados, siempre pa’l monte como la cabra.

   Pero, repito, tal vez esté predispuesto contra él. Otros pensarán distintos:

   -¿Es Fernando Lugo un falso hombre de fe capaz de tomar ron en medio de sus relajos, del cáliz de su iglesia, o tan sólo es otro ladino de la picaresca latinoamericana, ni mejor ni peor?

   -El que halla mentido sobre sí, ocultado su verdadera calaña, ¿podría ser un inconveniente para que gobierne, o al contrario, nada tiene que ver una cosa con la otra?

   -¿Cometió una estafa moral contra el pueblo del Paraguay que lo hace merecedor del desprecio público y la defenestración política, o hay que darle tiempo al tiempo y esperar que no tenga la costumbre de hacer con los dineros de la nación lo que hacía con sus votos de castidad?

   Pobre Paraguay, y miren que esta gente me agrada. Mientras otros pueblos más ‘desarrollados económicamente’ como Brasil y Argentina se dejan pasar la mano por el lomo, por Chávez, y le ríen y alcahuetean toda barbarie, persecución y violación de los derechos humanos, este pequeño pueblo se niega a que Venezuela entre al MERCOSUR porque saben lo que ocurre en estas tierras. Ojalá corran con suerte.

Julio César.

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