REALIDADES

TETAS

   Lo compartían todo, haciendo mayor el trabajo.

   No podían evitarlos, les encantaba esa raqueta dura, ese toque mágico, esa lengua del instructor… que lo explicaba todo tan bien. Anita y Rosita no pueden dejar de asistir, todas las tarde, por su tanda de clases. ¿Y qué puede hacer un carajo así con dos alumnas? Usar maña. Eso es morder una y pellizcar a la otra, para oír griticos. Abajo era igual, cuando esos pantalones y tanguitas bajaban. Cuando una se llenaba de lengua, que la dejaba empapada, a la otra le daban con dos dedos, empapándola también. Y ese goloso se las tomaba a las dos, de una a otra. Lo que sigue daba un poco más trabajoso. Un carajo sólo puede darle de a una a la vez, mientras una mujer puede follarse duro a tres o cuatro a un tiempo. Pero se las ingeniaba, para comenzar… estaba el mango de la raqueta.

Julio César.

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