TARDES DE BINGO

TRICOGIDA

   Sólo faltaba que le dieran las cuatro esquinas…

   Mamá, después de enviarnos a la escuela y recoger lo corotos del amuermo, se iba para la casa parroquial a jugar bingo con otras doñitas de mediana edad como ella. La cosa era que… se iba todas las tardes y regresaba agotada, sudorosa y contenta. ¿Tan bueno era ese juego? Me decidí llegarme a ver, pero la puerta de la casa parroquial estaba cerrada, y escuchaba gruñidos (¿de gente que perdía?), pero no veía a nadie. A falta de ventanas, pegué un ojo a la chapa de la cerradura… y sí, mamá estaba en la casa parroquial, y estaba decidida a sacarle todo lo que tenían el padre Antonio, el padre Héctor y uno de los laicos más trabajadores de la parroquia. Esos carajos gritaban, sudaban y se estremeciendo dándole palos con furia por todos lados, pero creo que mamá les ganará al final.

Julio César.

Una respuesta to “TARDES DE BINGO”

  1. jugar bingo Says:

    Hola, soy nuevo en el ambiente web pero me ha gustado tu artículo y continuaré escribiendo
    mis opiniones aquí

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