HUGO CHAVEZ CONTRA COLOMBIA, DEMENCIA

CHAVEZ-URIBE

   -No peleemos, hermanazo del alma, sólo has lo que te digo.

……

   El gobierno colombiano, y Colombia toda, está recibiendo metralla de la gruesa, pero es algo que provocaron, por lo tanto el ataque es justo y merecido. Por cuatro lochas (en dólares) fueron capaces de convivir con un perro rabioso en el patio, como años ha hicieron con la narcoguerrilla (igual que el país vasco con la ETA), ahora pagan (¡y lo que les falta!), lo que hicieron. Ahora reciben con escalofríos los gritos de Chávez diciendo que confiscará todo lo colombiano en tierras venezolanas; seguramente allá gritarán que eso no se puede hacer, que es ilegal (lo que los venezolanos llevamos diez años diciendo). Por suerte para ellos, la razón está de su parte y eso los salva, aunque se dejan avasallar, tal vez por timidez de cordura. Un loco grita lo que quiere, así sepa que todos lo saben un redomado mentiroso, o un demente declarado; la gente cuerda se cuida de no perder la compostura para no parecer loco.

   La crisis de las bases americanas en suelo neogranadino, y los lanza cohetes incautados a la guerrilla, han destapado la olla entre el gobierno de Hugo Chávez, y la república de Colombia. Mientras Venezuela se armaba desproporcionadamente, gastándose miles de millones de dólares mientras la gente moría en los hospitales por falta de recursos, Colombia lo vio con inquietud; pero Hugo Chávez, y sus voceros, gritaban que era su derecho armarse, por ser una política interna que DEBÍA ser respetada por todo el mundo, porque atañía a la soberanía de Venezuela. Cuando se invitó a la armada rusa para maniobras conjuntas, y se llegó a la depravación de ofrecer territorio para que montaran bases, a nadie se le consultó, porque era una decisión interna y soberana de Venezuela. Chávez decía es mi derecho, no joda, porque para eso soy un macho y ustedes no.

   Ahora que Colombia permisa la permanencia de tropas norteamericanas en su territorio, Hugo Chávez, Nicolás Maduro y el resto de los chillones claman al cielo, por amenazas de invasiones y otras especies de las que jamás han presentad una prueba como no sea palabras altisonantes que salen de sus bocas. Menos mal que todavía no se han autonombrados jueces (qué ya llegarán, por ahí se habla de la aberración de Cilia Flores o Carlos Escarrá al Tribunal Supremo), porque parece que motivos y evidencias les son innecesarios para señalar y condenar. Colombia arguye que cuando Venezuela compró armas a Rusia, nada dijeron. El gobierno venezolano exclama que Uribe miente, que sabe que Venezuela estaba bloqueado de comprar armas en Estados Unidos por odios de Bush, obviando, intencionadamente, que el gobierno americano no puede vender armas a regimenes que las entregan a terceros que están fuera de la ley, como la narcoguerrilla. Esa parte la olvidan, convenientemente.

   Cuando Colombia dice que nada opusieron cuando Venezuela realizó maniobras conjuntas con la armada rusa, y hasta ofreció su territorio para que instalaran bases (sí, que instalaran bases, lo que les parece horrible cuando lo hacen otros); Hugo Chávez aparece en televisión, víctima de sus nervios, gritando que “¿Qué le pasa a Colombia, acaso son enemigos de Rusia? Qué lo digan entonces”. Y aquí, Hugo Chávez demuestra nuevamente su, y me perdonan la palabra pero es eso, ignorancia. La república de Colombia lleva más de cuarenta años luchando con una guerrilla criminal que fue manipulada, sostenida e incentivada por el bloque soviético, a través de sus títeres cubanos.

   Sí, presidente Chávez, Colombia sí tiene un problema con Rusia, por la muerte que ayudó a desatar en suelo colombiano. Pero Chávez finge que no lo sabe, o tal vez no lo sepa, es increíble la manera que habla sin saber de nada. En esa misma intervención, tosiendo saliva de rabia, Hugo Chávez vociferó que Colombia debe definirse: “¿Es Rusia su enemiga? Porque Estados Unidos sí es enemiga de Venezuela”, gritaba en el paroxismo de la intoxicación de adrenalina (u hojas de cocas, habrá que preguntarle a Evo Morales).

   Y allí es donde más se nota la falaz cara de esta pila de farsantes, que no me explico porque Colombia no se los aclara: Venezuela sigue mandándole petróleo, religiosa y educadamente, a Estados Unidos. Más de un millón de barriles diarios; y con bocas hechas agua y ojos húmedos de codicia, cuentan los sucios dólares que el Imperio les paga. Los únicos que pagan; los demás les hacen carantoñas a Chávez y él como que se las cree. ¿Por qué carajo no han dejado de recibir esos dólares malditos que envía el Imperio? ¿Por qué coño no cortan el envío de petróleo, hoy, ya, a ese desgraciado enemigo que sueña con destruirlos? La explicación es sencilla, porque no son más que habladeras de paja; a lo único que temen estos nuevos ricos, gente cuya corrupción deja pálida a la de Carlos Andrés Pérez, es que en verdad se comience a controlar la salida y el tráfico de drogas en la región. Porque ahí sí hay billete del bruto.

   Ahora una denuncia de armas incautadas a la guerrilla vendidas por Suecia a Venezuela, despierta un nuevo revuelo. Aquí, la Asamblea Nacional comandada por Cilia Flores y Desire Santos Amaral (encubridora y cómplice de todo lo que antes le criticaba a los demás), evitan cualquier tipo de investigación y se apresuran a levantar una nota de protesta; Hugo Chávez, en lugar de preguntar a su embajador en Bogotá, ¿Es verdad? ¿Viste esas armas? ¿Son esas que los suecos dicen que nos vendieron?, no, se apresura a llamarlo y congelar las relaciones entre los dos países; porque así, según él, demuestra su inocencia… en cabeza de Condorito y del Chavo del Ocho.

   Esa revelación del gobierno colombiano, era de esperar; Álvaro Uribe Vélez es un hombre taimado, la codicia lo perdió como al mono del cuento, pero inteligente. Claro, el gobierno de Hugo Chávez, sí no lo esperaba, ahí nadie piensa como no sea en cómo robarse cada dólar (moneda que les encanta) que llega. Rafael Correa y Hugo Chávez, pasado tiempo ya desde que Álvaro Uribe se llevó las computadoras del difunto Raúl Reyes, se creyeron libres, y cuan gallitos de pelea salieron a cacarear (lo de Honduras les fundió los tapones), y de pronto se sabe que uno recibe dinero de la narcoguerrilla para su campaña, y el otro deja que le ‘roben’ las armas esa narcoguerrilla. Es que son tan necios que siempre caen.

   Sin embargo, mal veo a Uribe, quien pendiente de perpetuarse en el poder, como un Hugo Chávez y un Daniel Ortega cualquiera, descuida las fronteras que rodean al pueblo de Colombia. Sí, es bueno el comercio; Chávez, inducido por agentes del Imperio, destruyó la producción nacional para hacernos dependientes únicamente del petróleo. Pero todo tiene, o debe tener, un límite, ese cuando ya amenaza la paz y seguridad de un país. Y Uribe ni los colombianos quisieron verlo. A veces provoca, después de todo los colombianos a diferencia de los peruanos jamás se han preocupado de nuestra suerte, que ganaran las elecciones allá una mujer peligrosa como la Piedad Córdoba, o un pelele como el Gaviria, al quien Chávez manejaba y vergajeaba a su antojo en la OEA, como ahora hace con José Miguel Insulza.

Julio César.

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