CORAZÓN GUERRERO…

DOS GUEVOS PARA MARGARITA

   …cuca caliente.

   La vida debería ser simple, y justa, pensaba Margarita mientras gemía ahogada, subiendo y bajando su cuca ávida sobre el grueso güevo, a tiempo que se mamaba otro. ¿Por que una mujer no podía amar a dos chicos? Algunos hombres tenían dos o tres mujeres, pero a las chicas se les discriminaba, ¿por qué? A ella le gustaban esos dos, ¿por qué no tenerlos? ¿Quién coño le decía que no? Cuando lo propuso casi se mataron a golpes hasta que ella, en pantaleta y con las tetas al aire se metió entre ellos. Esos los calmó de ánimos pero no de carnes. Ahora las saborea entre gritos puticos de gusto. Por el momento parecen haber pactado esos dos, pero… ¿qué dirán cuando le pida a Gustavo que se la meta por el culo mientras Gregorio sigue cogiéndola? Ya verá, ¡pero lo hará!

Julio César.

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