Archive for the ‘CACHAPA CON QUESO’ Category

CALOR!!!

agosto 13, 2009

RUBIAS PUTAS

   Era tanto el calor que se podía asar cachapas…

   Pero lo mejor estaba por llegar, piensa la mujer recorriendo la tersa y suave nalga con su lengua hambrienta, lengüetearía sobre el ojete del culo, tal vez le entrara un poco; pero el plato fuerte era el otro: la cuca. Sabe que cuando finalmente entierre su lengua allí, la encontrará caliente, mojada y preparada. Sonriendo mientras acaricia y lame a su mejor amiga, piensa que la hará gritar de gusto, la dejará tan cachonda que tendrá que clavarle tres dedos para calmarla…

   Y todos quisiéramos verlo.

Julio César.

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PELÍCULA DE MIEDO

febrero 20, 2009

nenas-en-pantaletas

   Cuando sus maridos salieron de juerga con los panas, Mariana y Sonia, que comparten un apartamento, se quedaron a hablar mal de ellos, y para ver una película de miedo. La cosa era tan horrible que Mariana cae en brazos de Sonia quien la soba, la abraza e intenta tranquilizarla, recorriendo con su manita ese muslo lleno.

 

   -Chama, qué horrible, estoy tan asustada que tengo las tetas duras… -gimió Mariana, pero no tanto cuando como cuando la mano de Sonia se mete dentro de su oscuro corpiño, apretándole firmemente el seno.

 

   -Si, chama, estás muy tensa, cálmate… -comenta la otra, abriendo la palma de la mano bajo el sostén y acariciándola… para tranquilizarla. El pezón erecta y es atrapado entre índice y pulgar, frotándolo.

 

   -No puedo, estoy tan asustada que hasta estoy mojada, mira…

nenas-tocandose

   …Y amigas como son, de confianza, se pone de pie para mostrárselo; pero la mano de Sonia, que no sale a tiempo, hala, sin querer su sostén dejando al descubierto sus bellos, redondos y perfectos senos. Y Sonia los mira sonriendo, divertida del miedo de la otra, pensando que esos pezones parecía pedir a gritos una boca lujuriosa que los calmara, que unos dientes apretaran… pensando en el marido de ella, claro. Pero Mariana no se detiene en eso, angustiada como está por su miedo, baja su pantaleta, mostrándole todo a la otra.

 

   -¡Chama, sí que estás mojada! –admite Sonia, separando con sus dedos un poco los labios de la suave y fragante vagina, convencida de que si Vicente, marido de Mariana, estuviera allí,  le metiera la lengua a esa dulce y jugosa fruta y la encontraría húmeda y caliente. O sí le metiera uno o dos dedos, entrarían fáciles, haciendo gritar a la otra… pero claro, sólo Vicente debía hacerlo, se dice mientras suspira pensando en que le hacia falta acción, es cuando nota como su tibio aliento hace titilar el rojo y cerrado botoncito de aquel culo también.

 

Julio César.