Archive for the ‘CULANTRO BUENO’ Category

¿UN ERRORCITO?

julio 16, 2009

NENA DANDO CULO

   -Ahhh… -gruñó él cuando ese culo caliente se lo apretó.

   -¡Maldito idiota! –gimió ella, sintiendo como el palo tieso se hundía.- Esto lo haces a propósito, ¡no puede ser que te equivocaras de hueco otra vez! Bueno, ya comenzaste, termínalo…

Julio César.

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Y SÍ LO PRUEBA…

julio 10, 2009

NENA DANDO CULO

   Sentirla, centímetro a centímetro, la hacía gritar…

   El cerrado culito es frotado por la roja cabeza y ella aprieta sus labios, gimiendo de anticipación. Se frota. Empuja y abre un poco y ella se moja toda. Entra la cabecita y ella se tensa. El sedoso tubo caliente es estrecho, pero lo hala, lo chupa. El carajo, que nunca había cogido culo, se asombra. Entraba suave y lo apretaba duro, mientras ella gritaba, estremeciéndose… exasperada de su lentitud. De un culazo lo arroja al mueble, se le monta, y entonces sí que hay culeo del bueno. Y cómo grita una hembra hermosa, saludable y tetona, con la cuca mojada, mientras el güevo tieso de un carajo le cepilla la pepa del culo.

Julio César.

SÓLO CABEZA PARA LA CABECITA

julio 3, 2009

LA CULIALEGRE

   Entraba tan suavecito… ¡qué puta!

   -No, mamá, no estoy para nadie. –grita aguda, Susana.- ¡El señor que vino a revisarme la computadora está enchufándose atrás!

   Y lo apretaba. Esa vara caliente la hace gemir de gusto como una perrita, le dan ganas de estremecerse como una loca pidiéndole a gritos que le destrozara el culo a fuerza de güevazos, como toda hembra que conocía sus derechos. Lástima que su mamá estaba en la sala, aunque ni eso impediría que gimiera largamente cuando le dejaran bien lleno de leche hirviente, ese culito hambriento.

Julio César.

VIRTUOSA DEL HOGAR

junio 17, 2009

HEMBRA CULEADA

   Lo hacía porque era una mujer decente…

   De tarde en tarde, Mariana dejaba que el chico de las reparaciones en el edificio, un mocetón joven y de buen porte, entrara para limpiar las ventanas, fumigara los clóset y recórtale la grama al camino de atrás. Y era ahí donde el joven se entregaba a fondo, duro, dándole machete del bueno. El camino, aunque culebrero, era bien remarcado por la porra que daba y daba, mientras ella se agitaba, gemía, se apretaba las tetas y metía un dedo en su vagina empapada. Chillaba como toda hembra bien atendida. Y de paso aceitaba la maquinaria y no le daba lo que era de su marido a otro. Ese culo, de hablar, contaría buenas historias de muchachos del mercado, vigilantes de transito y vecinos cachondos. Pero, como mujer con clase, Mariana lo llevaba todo con discreción… excepto cuando el güevo salía casi hasta la punta para después clavársele hasta los pelos otra vez, cuando gritaba como la propia puta.

Julio César.

POR ENSEÑAR…

diciembre 12, 2008

por-ensenar-mucho1

   Ella enseñó lo suyo… y él, también…

 

   -¡Ayyy…! ¡Julián! ¡Eres un abusador! –gritó molesta, tomada por sorpresa cuando la abultada, lisa y tibia cabecita la rozó, entrando, penetrándola, metiéndose hondo, palpitando caliente contra las paredes de su vagina.

 

   Pero, en qué pensaba esa muchacha cuando le dijo a su amigo de estudios que se había comprado unas pantaleticas nuevas y bonitas que la hacían sentirse sexy y le preguntó, pícara en su inocencia de coqueta sin consecuencia “¿Quieres verlas?”. Por supuesto Julián dijo que sí, y ella, más coqueta le dio la espalda, ¡mostrándoselas! ¿Lo demás?: güevo por esa cuca, una y otra vez, aunque ella protestara y gritara contra el amigo pasado… hasta que se corriera como la calentorra que era. Niña tonta.

 

Julio César.