Archive for the ‘EDUCANDO A PAPÁ’ Category

ELLA PERDONA Y OLVIDA

agosto 13, 2009

   Víctor es un joven agradable, buena gente, de buena pinta, que está a punto de casarse con Marianita, a quien cita en una tasca para tomar algo, e insistirle que le de una ‘prueba’ de amor. La llamada de la joven diciéndole que se retrasará pues sus padres fueron de visita, coincide con una morenaza que lo mira, sonríe y hace señas desde la barra. ¿Qué más decir que se acercó, dijo cositas, ella rió y se fueron a una pieza? Fue allí donde comenzó la sorpresa.

NENA CON SORPRESA

   Una vez excitado en la cama, el joven notó que ‘ella’ también lo estaba. ¡Y se le notaba! Mucho. Aterrado, y furioso, intentó salir a fuerza de golpes, pero la ‘joven’ parecía conocer artes marciales, y de dos golpes lo lanzó a la cama, sometiéndolo. ‘Ella’ sí pensaba divertirse con el bomboncito encontrado.

MACHO SOMETIDO

   Desnudo, atado y amordazado, Víctor intenta defenderse, ponerse de pie, correr, mientras ‘ella’ siseándolo, le aconseja que se calme y relaje para que lo disfrute mejor; y lo acomoda… en la entrada del culo del chico. Víctor, para sus adentros, gritaba pidiéndole ayuda al Cielo, arrepentido ahora, deseando no haberse dejado llevar nunca por su debilidad, pero…

MACHO COGIDO

   -Hummm… -gruñe ahogado, avergonzado por lo que le pasa.

   Esa ‘mujer’ se lo clava hondo, duro, cepillándole la pepa del culo (frotes a la próstata) y a él se le puso duro también. No quería, se revolvía, gemía que no, pero su culo atrapaba una y otra vez ese palo duro y caliente. Casi se corre cuando ‘ella’ se lo atrapa, masturbándolo.

   -¡Víctor, ¿qué es esto?! –grita una aterrada voz desde la puerta. Se trata de Marianita quien fue a buscarlo y le dijeron por dónde se había ido. Su llegada coincide con una abundante corrida de la ‘mujer’ y del joven.

   La ‘otra’ salta de la cama, toma sus cosas y desaparece, mientras Marianita, conmocionada, suelta al novio avergonzado, que cae de panza en la cama, ocultando el rostro, lloriqueando que no fue su culpa. A su lado ella lo acaricia y consuela, besándole la nuca, diciéndole suave que no importaba, que nadie sabría nunca de lo sucedido.

……

   -Le gustó. –dice la ‘mujer’ sentada a una mesita de café, bella, notando a un carajo joven que viene cargando un bebé, al lado de su mujer. Otro que necesitaba una lección.

   -Sí. Imaginé que así sería. –ríe Marianita, tomándose su café negro, caliente y amargo.- Nos casaremos en dos días. Dejaré pasar un mes más o menos y me compraré un buen consolador para atenderlo de vez en cuando. –sonríe malosa.

   Todo había sido idea de ella, para quitarle a Víctor las ganas de andar pajareando por ahí; ahora se casarían por amor… y porque él se sentía obligado con ella que sabía lo que le ocurrió, lo perdonó y le guardó el ‘secreto’. Más tarde, cuando, de noche en noche, le diera con el juguete, lo tendría aún más en sus manos. Cebado. Sonríe bella, el matrimonio sería maravilloso. Víctor sería suyo. Realmente suyo.

Julio César.

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NOVIO METIDO EN CINTURA

mayo 6, 2009

chico-y-chicas

   Felipe, invitado por Alberta a visitarla en el trabajo (meter aspirinas en frasquitos), sonrió cuando notó que las amigas de esta lo miraban entre risitas, divertidas.

   -Chicas, este rorro es mi novio, quítate la camisa para que vean bien, mi amor.

   -Sí, quítatela… -gritaban ellas a coro, aplaudiendo.- Y los pantalones también. Alberta dice que eres todo un macho y queremos ver.

   Sonriendo lo hizo… y se metió en tremendo peo.

macho-sometido

   -Ayyy, no, Alberta, ya no… -grita, apresado, mientras Alberta le aferra la cara.

   -¿Te gusta, maricón? ¿Te gusta que Claudia te clave esos dedos en el culo? ¿Quieres menearlo para sentirlos mejor? –le grita esta, mientras Claudia sigue cogiéndolo con dos dedos, y la otra amiga, Marina, lo nalguea duro una y otra vez, enrojeciéndole los glúteos.

   -Así que le pegas a Alberta, ¿eh? Así que le montas los cachos con todas y le gritas cuando te reclama, ¿no? Ya verás… -gruñe Marina, molesta y vengadora, agachándose y sacando de una gaveta una cajita, que Felipe mira horrorizado.- Primero esto… te la pondrás y la disfrutarás… -le muestra una pantaletica roja, tipo hilo dental, sonriendo mientras el joven chilla por los tres dedos que se le meten ahora y por las bofetadas que Alberta le da.- Después, con tu pantaleta puesta te daré unos azotes con esto, porque eres una putita traviesa a la que hay que corregir… -saca una pequeña y delgada correa que parece de cuero duro.- Y finalmente te darás gusto… -y saca un güevo de goma.

   -¡No! No, eso no. –como macho intenta imponerse, pero las tres mujeres prácticamente se le montan encima inmovilizándolo con sus cuerpos y tetotas, mientras le suben ya la pantaletica por las piernas. Grita y se revuelve cuando repara en una filmadora que graba todo.

   -Sí, mi amor, lo usarás todo. Y de ahora en adelante, quiero que uses siempre tangas mías e hilos dentales bajo tus ropas, y que cuando mis amigas o yo queramos darte de nalgadas o bofetadas… -y enfatiza abofeteándolo, mientras Claudia alza la correa y le da un azotón.- …vendrás de rodillas a recibirlas… o todos tus amigos y conocidos, tus hermanos y tus padres recibirán esta navidad el jocoso video. ¿Está claro?

   -No, mami, no hagas eso… -lloriquea de rabia y susto, con la pantaleta ya metida entre sus nalgas, saltando ante los azotes.- Haré lo que quieras… -se rinde, mientras ellas chillan y se ríen.

   -Métele el dildo ya, que comience a gozar del único sexo que tendrá conmigo de ahora en adelante. –ordena, malvada, Alberta.

Julio César.