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CARRIE PREJEAN, ¿VÍCTIMA DE SU LENGUA?

agosto 8, 2009

EX MISS CALIFORNIA

   …¿O victimaria?

   El asunto de las libertades civiles y políticas es algo muy serio. Como que hay pequeños pises en el Tercer Mundo donde la discusión es cosa de vida eterna para los caudillos enquistados en el poder, o de muerte para quienes se le oponen. Pero también conllevan responsabilidades reales que deben adoptarse y protegerse por encima de toda consideración grupal. Aún aquellas posturas que nos sean odiosas. Se pueden discutir hasta el infinito; cada caso es único porque cada persona es distinta. Sin embargo los países serios y medianamente sanos presentan un conjunto general de leyes que amparan la vivencia dentro de límites extensos.

   Y el mundo ha aprendido. Eso de malditos extranjeros, ya no se oye como antes. Un negro, un chino o un indio ya no son vistos como sub humanos; un judío, irlandés o sudamericano, no enfrenta los antiguos prejuicios en otras tierras. Ser gay, lesbiana o transexual es visto con menos escándalo (bueno, no tanto en países pequeños, todavía en Caracas dos hombres no pasean tomados de la mano). Hemos tenido guerras, revoluciones, mártires y persecuciones para garantizarnos libertades, pero sobretodo, derechos que nos permitan ser protegidos. No pueden existir todas las libertades, es imposible. Jamás se entenderá ni se apoyará la postura de los pederastas, o aquel que crea en el bien de la eutanasia pero para los demás. El aborto debería ser un derecho consagrado, pero una mujer irresponsable que se preña a cada rato y aborta, como quien cambia de ropa interior, representa un problema social. Pero son esas individualidades las que van conformando los sistemas legales, ese entramado que puede, en un caso dado, defender a un individuo hasta de un Estado. Claro, muchas veces se cae en el absurdo como pasa en el sistema legal norteamericano con el “acoso a mujeres e infantes”, utilizados como medio para hacer fortuna, que terminan como una caricatura.

   La base de la convivencia es el respeto, pero también la tolerancia hacia los demás. Y este largo cuento viene al caso por lo que le ocurrió no hace mucho a una miss en Estados Unidos, víctima, al parecer, de discriminación sexual. Sostiene la joven y bonita Carrie Prejean, hasta ese momento Miss California, que un comentario gay le costó la corona. Aparentemente la joven fue removida de su ‘cargo’, acusada de incumplir importantes compromisos del contrato (¡qué son tan serios! ¿Ven? Otro prejuicio). Carrie, sintiéndose estafada y muy molesta, se presentó en un programa de televisión para defender su caso, alegando que la destronaron por decir que el matrimonio debía limitarse únicamente a la unión de un hombre y una mujer.

   A ella le responden, dentro del Miss California USA, que no fue por eso, sino por faltar a eventos ya organizados, los cuales desatendió para ir a pronunciarse contra los matrimonios gay. Sin embargo, la catira sostiene que su despido se trató de una trampa del certamen, por sus declaraciones, y terminó argumentando que sí a ella le piden tolerancia hacia los gay, también deben mostrársela. Y ese es el punto.

   Uno no sabe por qué fue que la destituyeron, reemplazándola por la Miss Malibú (que debe ser una de esas impresionantes catiras bronceadas), pero sí se trató de una retaliación por sus declaraciones, es injustificable. Uno puede estar o no de acuerdo con ella, incluso molestarse con lo que dice, pero no debe censurársele por ello. Ni condenársele, porque entonces ¿cómo abordamos el caso de la médico que es echada de un hospital del Estado porque tiene novia? Ella lo dijo bien, la tolerancia debe ir en ambas direcciones. Sí declaró sin permiso, es una cosa. Es de imaginar que en California hay una poderosa comunidad gay, y que el certamen no quiera molestarla, pero eso no justifica en nada sus acciones. Ella sigue siendo una persona y como tal tiene derecho a sus opiniones. Cuando se condena por opinar, estamos en presencia de la confiscación de las libertades.

   Tengo conocidos que comentando la noticia, la tacharon de ignorante y retrograda; y no son gay, sino personas a quienes alarma ese pensamiento ‘tan estrecho’. Porque estamos en un mundo donde los prejuicios y la discriminación se miran como algo feo, un defecto, una falla en algo. Y está bien, pero no como detonante para castigar. Hace tiempo en Nueva York jugaba un joven de cuerpo grande, del tipo galancito de los deportes, quien sostenía opiniones muy fuertes contra los extranjeros, llegando a decir una vez que le avergonzaba caminar cuadra tras cuadra en la Gran Manzana y sólo ver latinos, asiáticos y europeos. A ese carajo cada vez que salía a jugar lo pitaban. Siempre me pareció un retrasado mental, un “ignorante”, pero era su derecho decirlo, como digo yo lo que pienso de Chávez y de quienes lo apoyan, por ejemplo.

   Sí ese carajo hubiera propuesto una ley para limitar a los importados en las Grandes Ligas, o la entrada de extranjeros al país del Norte, yo habría sido el primero que gritara pidiendo detener a ese sucio racista nazi antes de que levantara los hornos. Pero una cosa es hablar, por detestable y despreciable que sea lo que se dice, y otra hacer algo en concreto contra los derechos de otros. La libertad de expresión y de pensamiento no puede estar jamás limitada. Bajo ningún concepto. Ni siquiera pretenderse que se está, porque, como dijo José Martí, libertad es el derecho de todo hombre o una mujer a hablar con sinceridad, sin hipocresía por temor a represalias. O algo más o menos así. Es por eso que no entiendo cómo ese monstruoso régimen cubano sigue citándolo como ejemplo de ‘su’ pensamiento revolucionario.

   Desde la escuela, en un país como Venezuela, blancos, negros, mestizos, todos estudiamos juntos, está en la sangre desde la colonia, por ello cuando una discoteca en el Este comenzó a limitar la entrada de gente negra, se armó aquel escándalo y tuvieron que cerrar. Porque opinar sobre algo es una cosa, mi punto de vista, lo que pienso y siento, debe respetarse aunque sea yo un completo imbécil que diga necedades (para eso Dios me dio boca), pero cuando hago algo en especifico para limitar el derecho de otro, me convierto en un problema, así tenga yo la razón. Porque la discriminación sí trabaja en ambos sentidos. Por no estimar a los gay, a esa mujer, Carrie Prejean, le quitan, aparentemente, su corona. Y eso es tan reprochable como impedirle a un negro la entrada a una discoteca, o al gay a un baño público. Discriminación es discriminación, y cuando se comienza a utilizar como un arma más allá de la defensa de un punto de vista, se convierte en coerción. En prejuicio. Y de eso ya hemos tenido bastante.

Julio César.

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DEL AMIGO MEXICANO SOBRE RONALDO

junio 30, 2009

CRISTIANO RONALDO

   -Y yo que sólo busco amigos…

   Sabrán, y no se malinterprete, que me cae bien este tipo, el joven portugués Cristiano Ronaldo. Antes parecía un niño buena gente, imagino que para estos momentos debe estar muy crecido y creído. Ahora es toda una estrella… aunque no entiendo cómo lo hace. Siempre se habla de lo genial que es, pero yo nunca lo he visto ganar. O serán los juegos que yo veo (buenos, hay quienes dicen que yo empavo al Magallanes con tan sólo sentarme frente al televisor). Me agrada porque siempre le voy a los portugueses y españoles (aunque no tanto como a los lusos) en el futbol europeo, ahora que descarté a los italianos por lo del asunto Zidane. Jamás volveré a irle a Italia, ni siquiera porque Maldini todavía juega.

EL LLANDO DE RONALDO

   Bien, me agrada Ronaldo, porque su gente juega con pasión, con verdaderas ganas… pero no ganan. Y Ronaldo siempre llora. Con dolor. Y eso es… parte del partido: jugó Portugal, perdió y Ronaldo lloró. Lo admito, me agrada el muchachón y me alegra que le vaya bien. El asuntico con la París Hilton todo el mundo (menos él, aparentemente) sabía que terminaría mal, pero ¿qué se le hace? Es joven y comete errores. Por eso me sorprendió un poco esta entrada de Fernando Tovar Alonso, un amigo de la Web, mexicano, que escribe con un grato sabor localista. ¡Lo odia! Y me pareció exagerado. Pero veamos que escribió y decidan:

……

Por Fernando Tovar Alonso.

El futbolista portugués Cristiano Ronaldo ha sido el escandalazo deportivo del año y es que el Real Madrid, uno de los equipos más emblemáticos de España y del mundo, lo ha contratado por la nada despreciable suma de 94 millones de euros, es decir, que el jugador de 24 años, vale más que Anáhuac, Lampazos, Hidalgo, Coahuila, con todo y sus tres vacas, dos perros, el centro recreativo El Coyote y la presidencia municipal juntos.

A veces me he puesto a pensar que no será demasiado lo que consiguen estos buenos para nada que se la pasan todo el día detrás de un balón, y conste que no es envidia, porque como bien lo ha dicho en su Plus Ultra, el decano del oficio, Don Juan Pérez Ávila, ese es uno de los pecados que a mi tampoco se me da, a pesar de que puedo parecer un tipo resentido social con todos los milagritos que le cuelgo a los demás, pero todo lo que aquí relato, con lujo de detalles, son historias extraídas de la vida real que son chismes a voces secretas que en los grandes salones del pueblo se cuentan en corrillos apretados con más saña que la que imprimo en mis melodramas cotidianos.

Cristiano Ronaldo amén de millonario en euros, es el futbolista más perseguido por la mujeres y por si fuera poco, muéranse de envidia los que si padecen del tremendo pecado que agobia a los pusilánimes, gana mucho dinero con las promociones publicitarias de las diversas mercaderías que anuncia en todos los medios de comunicación a favor de las grandes firmas que se pelean los derechos de marca registrada del deportista para los contratos anuales de las temporadas de moda que cambian con los solsticios y los equinoccios, no conforme con ello, cobra hasta por respirar en cada evento al que es requerida su rutilante presencia, es decir, si alguno de ustedes, queridos lectores, desea invitarlo a la revelación de una placa, a la inauguración de una tienda o al bautizo de su bodoquito, le extiende su recibo por honorarios por varios ceros, y si se quieren tomar fotos con él para que aparezcan en alguna publicación o en entrevista televisiva, ese es otro precio que se suma al costo convenido.

Ronaldo jugó la final contra el Barcelona, en el Manchester United, pero como el equipo catalán ha arrasado con todos los trofeos de futbol, su eterno enemigo, el real Madrid, que antes era considerado como el equipo a vencer en todos los torneos españoles y en las copas internacionales, anduvo de capa caída por varias temporadas, pues, ahora quiere volver por sus fueros para agenciarse más seguidores y por ende más dinero para poder pagar el sueldo de Cristiano y de otros grandes cracks del futbol, o sea que todos esos enroques financieros valen la pena, porque al rato, el Real va a tener equipazo para acceder a los podios de los triunfadores y a las pasarelas de la fama mundial.

A falta de la confirmación oficial del acuerdo con el jugador portugués, que ya está cerrado según fuentes del club, los casi 95 millones de euros que ha costado, según el cambio vigente, suponen 20 millones más de lo que el Real Madrid desembolsó por Zidane en la primera etapa de Florentino Pérez en la presidencia del club.

El Real Madrid ha sido el destino de los cuatro fichajes más caros en la historia del fútbol con Cristiano Ronaldo, Zidane, Kaká y Luis Figo, y tiene además otro entre los diez más elevados y yo, que había llegado a pensar que mi tía Tencha, que es bien coda con sus cuatro marranitos y su montón de vacas lecheras, dos gallinas ponedoras (no me refiero a mis primas Hortensia Guadalupe y Chela Sugey) tenia harto dinero, ahora con esos números tan desorbitados no me queda otra más que poner los pies en la tierra y no desearle la muerte pronta a mi sacrosanta pariente, que al fin, su fortuna no es tan grande, a lo mejor a mi se me presenta la oportunidad de firmar un gran contrato con el New York Times o en el Bustamante “Nius” y así, de una vez por todas, salir de pobre. Diosito pero que sea pronto, ái te encargo.

http://fernandotovaralonso.blogspot.com/2008_09_01_archive.html

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   ¿No es terrible con el muchacho? Sin embargo, quitando cosas, así más o menos siento referente al señor David Beckham (¡ese tipo odioso!). No todos pueden caernos bien, ¿no?

Julio César.

SUBIENDO AL EVEREST…

junio 21, 2009

EVEREST

   De niño, ¿quién no tuvo su destino trazado?: seré bombero. Lo que habla de la importancia de esta gente que lograr permear la imaginación de un niño; no debe tratarse sólo del uniforme y el casco, porque otros los tienen más coloridos. Aunque algo hay, los vistoso y aparatoso; nadie dice seré contador, menos inspector sanitario. De jóvenes los sueños varían según cada quien, aunque hay semejanzas. Fantasías doradas como el dinero (mucho) para comprar felicidad (en forma de carros, casas, viajes y gente bonita a tu alrededor), se mezcla con otras de índole más abstractas: soñamos con venturas y hazañas. Todavía soñamos con eso. Creo que el hombre nunca deja de ser un poco niño. No es extraño quien sueña, una tarde en su trabajo, mirando a la nada, con embarcarse a tierras remotas a hacer cosas insólitas (explorar lugares inhóspitos, buscar ciudades perdidas, tesoros sumergidos y cosas así). Personalmente siempre me atrajo la idea de ir al desierto del Oriente Medio, y espalda doblada, cepillito en manos, barrer las arenas que cubrían alguna una pirámide sepultada, una que sólo yo sabía que estaba ahí aunque todos los demás se rieran.

   Estos son sueños, fantasías que el hombre, cuando no termina de automatizarse, conserva durante el resto de su vida. Sin embargo están otros, los que una mañana con una sonrisa de adrenalina toman sus cosas y parten, mirando atrás, a la familia, para soltar un: “ya vuelvo, voy a conquistar el mundo”. Claro, no como el ratoncito Cerebro. Son aquellos que albergan esa inquietud que día a día crece dentro de sus pechos, ocupando cada pensamiento, tanto que sienten que ya no pueden continuar si no cumplen su tarea. O lo intentan, aferrándose con uñas y dientes a cada paso. Sólo viven realmente mientra cumples sus sueños. Es casi como estar enamorado; o así me dicen quienes han querido.

   De personas así habla muy someramente el señor Riveros en una corta columna encontrada en el diario EL NUEVO PAIS. Disfrútenla:

…… 

LA ARRECHERA COTIDIANA

Por Eduardo Riveros.

   Se cumplen 56 años de una de las hazañas más hermosas logradas por el hombre. El 29 de mayo de 1953, a las 11:30 de la mañana, el neocelandés Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norgay, alcanzaban la cima del Everest. Por primera vez se lograba subir a los 8.848 metros de esa cumbre. Hillary tenía 34 años y Norgay 39. Ambos habían adquirido, en ese mismo lugar, experiencias y fracasos. Tenzing se había convertido en guía profesional en 1936, y Edmund, por su parte, había intentado la hazaña en 1951. El interés de él por el montañismo le surgió a los 16 años.

   Hillary estudiaba en un colegio a dos horas de su casa. Era un niño tímido y su tiempo lo empleaba, preferentemente, en leer. Durante la Segunda Guerra Mundial se desempeñó como piloto en la Fuerza Aérea Neozelandesa. Su primera esposa, Louise y una hija, Belinda, perecieron, 1975, en un accidente de aviación en Katmandú. Se volvió a casar con June, la viuda de un amigo. Después de su proeza siguió ascendiendo por el Himalaya y consiguió llegar a la cúspide de 10 picos de ese desfiladero. Pero también formó parte de una expedición, 04-01-58, al Polo Sur.

   La amistad entre ambos escaladores prevaleció en el tiempo. Edmund creó una Fundación de ayuda al pueblo Sherpa. Gracias a ella se abrieron decenas de escuela en el país y se establecieron mejoras en el ámbito de la salud. Cuando se cumplieron 50 años de la epopeya, el gobierno de Nepal le otorgó a Hillary la distinción de: “Ciudadano de Honor”. La primera vez que tal reconocimiento se le daba a un extranjero.

   Por su parte, Norgay se adaptó a una vida más tranquila y familiar. Se casó tres veces; la última cuando todavía estaba desposado con su segunda esposa, prerrogativa que le concedían las leyes de su país. Entre sus múltiples hijos está Jamling Tenzing, quien siguió sus pasos. Alcanzó la cresta del Everest en 1996. También el de Edmund, Peter, perpetuó el ejemplo de su padre y, dos veces, remontó el Everest.

   Es esta una historia llena de esfuerzos, tenacidad, confianza, amistad y nobleza. Algo que enaltece y hace que se vuelva a creer en el ser humano. Más en esta época llena de degeneración, abusos y brutalidad. El ejemplo dado por Norgay y Hillary trasciende lo puramente deportivo, la simple aventura. Cae en el terreno de lo sublime. Y, lo transcendental, eran dos hombres, en esencia, comunes y corriente.

……

   Hermoso escrito; eso de que el acto transcendió lo aventurero para caer en lo sublime, es cierto. Estaban esas cumbres misteriosas, elevadas como un techo sobre el mundo, como los obstáculos de la vida, y dos hombres lograron remontarlas… en nombre de todos los hombres. Es como, salvando las distancias de quien quiera ponerlas, el hombre caminando sobre la Luna. Realmente fue un pequeño paso para ese hombre, el señor Neil Armstrong, pero un salto gigantesco para la humanidad. Siempre hay gente así, mientras decenas de miles caminan mirando al frente, cuando no al suelo, otros miran hacia arriba, con ojos brillantes de deseos… y lo más sorprendente, cuando sabemos de ellos, de sus hazañas, es que se trataban de simples personas.

Julio César.

LA LOCURA DE LA ERA… (3)

junio 13, 2009

WALL STREET

   Si los setenta fueron de alarma por las catástrofes que afectaban al clima, incluyendo las hambrunas, y los ochentas estuvieron bajo la psicosis del fin del mundo, holocausto nuclear mediante, los noventas fueron relativamente tranquilos, casi extraños. No había amenazas visibles, y uno se sentía como raro, como quien olvidaba algo y no sabía qué era, pero que incomodaba y molestaba. Uno se tanteaba los bolsillos para ver si era que no había botado las llaves de la casa. La vida continuaba en el planeta a pesar de los problemas del ozono, la contaminación y los polos ártico y antártico siempre esperando para echar una vaina. La Unión Soviética había caído y parecía que llegaban años de paz. Sin embargo, esa seguridad que debimos sentir a la larga sería tan ilusorias, como enseñó la primera Guerra del Golfo (necesaria para seguir haciendo películas de locos traumados, víctimas de la guerra, Vietnam ya sonaba como al día siguiente del fin de la Guerra Civil Norteamericana), como ilusorias eran las metas económicas que se nos hicieron creer como artículos de fe para alcanzar la dicha.   

   La tradición del viejo padre de construir una casa grande y fuerte para que resistiera tornados y el paso de los años, una donde los hijos encontrarían un refugio siempre, estaba pasando de moda. La tierra, el campo, la construcción estaba dejando espacio para el nuevo paradigma de mercado. La casa familiar como emblema, esa donde se sembraban árboles que tardaban como cien años en crecer y dar sombra (qué esperanza para el que siembra coco o yuca), pensando en los nietos y los hijos de estos, tocaba a su fin. Semejante actitud que hizo pueblos laboriosos, pero sobretodo, fuertes, como el inglés o el norteamericano; ya era anticuada. Los noventa terminaron con todo ese mundo tan curioso, trayendo sus nuevos valores, como el llamado Neoliberalismo Económico que pasó rápidamente, colapsando bancos y sistemas financieros a diestra y siniestra; pero cuyos efectos más devastadores se sintieron en los países del llamado Tercer Mundo donde las modas llegan tarde y causan desastres a pesar de que en todo el mundo ya se comentaba eso, y todo ello a pesar de que no nos cansamos de repetir que guerra avisada no mata soldado. De alguna manera, nunca nos enteramos hasta que el agua nos llega al cuello.   

   Se creó la cultura del dinero, del dinero no como un medio para comprar cosas (como felicidad, ¡es carísima!), sino como un fin en sí mismo. Todos querían jugar a los titanes de empresas, a lo Dinastía, aunque era un programa de los ochenta (no les digo, todo llega tarde). El sueño era tener una habitación llena de billetes para sumergirse en ella como Tío Rico, el tío de Donald. Y para conseguirlo, y que todo el mundo viera que uno era chévere, se llegó a extremos aberrantes, como lo ocurrido en el sistema financiero venezolano. Gente que de lejos, y con poca luz, parecía decente, estafaron los fondos de las entidades que manejaban y se marcharon con el dinero de los depositantes, con total desparpajo, y hasta se molestaron cuando algún diario comentaba que tal vez, no eran tan pulcros en sus manejos como se suponía. Y estos crápulas no tenían nada de esa mentalidad japonesa, de que al ser pillados en la bellaquería, se suicidaban. No, estos buscaban un juez, un diputado y un partido político y se largaban con los reales, amenazando, tácitamente, con volver y repetir la hazaña si los criticaban mucho.   

   En Caracas unos pobres idiotas quisieron jugar a Falcon Crest y pusieron unas bombas en tales y cuales sitios para especular en la bolsa al crear pánico, se les conoció como Los Chicos Bomba. Dios, se creían tan audaces, tan modernos, tan inteligentes… (no pueden verme, pero en estos momentos río a mandíbula batiente); pero claro, los atraparon. Eran los días en que la policía venezolana podía detener a gente que mandaba sobres bombas a un juez o hacia estallar un carro en un estacionamiento; también porque esos muchachos estaban en clara desventaja, ¡eran unos imbéciles! Sin embargo, el punto es que todo eso formaba parte de la cultura del dinero, de la meta final, del justificativo a todo lo que se hiciera; y si la plata era el nuevo dios, ningún medio para conseguirlo podía ser malo, ya que obtenerlo como fuera era casi una tarea sagrada según la laxa moral de los noventa. Dios y mercado, gritaban muchos.   

   El viejo sistema de sembrar comida, crear fábricas, muebles, carros, fue sustituido por empresas tan llamativas como etéreas, el mundo de la informática había llegado. Las grandes empresas crecían aceleradamente, ¡dígame la de los celulares!, y las bolsas de valores vinieron a sustituir los bancos crediticios que atendían necesidades concretas como las de los campesinos de Iowa, o Wyoming. No se creaba nada real, palpable, todas eran ganancias que aparecían en una pantalla electrónica, y el mundo era feliz. El festín de vanidades alcanzaba a todos en el planeta. Y no era que a todos les llegaba real, no es que se viviera una bonanza repentina, es que todo el mundo quería el perolero que aseguraba la felicidad; dos carros, un bote, varios televisores, el VHS para botar el Betamax, y luego las computadoras. Nunca se podía estar totalmente satisfecho o feliz, porque en cuanto se lograba algo, salía otra cosa que era mejor o los odiosos vecinos conseguían algo más caro, más bonito y nos robaban la dicha. En Venezuela, en ares paupérrimas donde las aguas negras corrían por las escaleras por donde se subía al más miserable ranchito en lo más alto de un cerro deprimente, era posible ver celulares y parabólicas: ranchos con parabólicas, esa podría ser la síntesis de esos años insustanciales.    

   De ese período hubo una película que lo dijo todo: WALL STREET, con Michael Douglas. Las especulaciones de cosas no reales, las trampas, las manipulaciones para ganar inmensas fortunas que desaparecían al minuto siguiente al no estar basadas en bienes reales, era increíble. La forma en que el joven mentía, traicionaba la confianza del padre y de los amigos para triunfar, era patético porque denunciaban los nuevos anti valores. Pero lo que mejor retrató la época fue la importancia y popularidad que alcanzó el personajes de Douglas como ideal humano, un ser sin moral ni escrúpulos, amante del dinero, como prototipo del éxito, en los negocios y arrasando con las mujeres. El sueño de cualquier mentepollo. Mediante maquinitas que nadie entendía, hombres y países acumularon grandes cantidades de dinero y poder, hasta que la crisis mexicana, con su efecto tequila, o la caída de las bolsas asiáticas en los noventa, barrieron con buena parte de ese espejismo.    

   De esos años, años perdidos e inútiles donde no se enfrentó con seriedad ni un sólo problema real, quedó como efecto secundario el acelerado resentimiento, y hablemos claro, del odio a nivel casi mundial hacia los Estados Unidos, y todo lo que representaba y de las cosas que lo representaban, sobretodo su comercio, su mercado. Cosa curiosa, a nadie pareció importarle en ese país, así que todo ocurría frente a la mirada cómplice y estúpida de los medios de comunicación, pero sobretodo de su clase dirigente. Y tal vez ahí estaba la clave del rumbo perdido, los Estados Unidos, como el resto del mundo, ya no contaba con estadistas capaces de panear a futuro, a mirar en abstracto, sino con políticos de paso, gente escandalosa que confundía ruido con hechos. Perdido en un mundo movedizo, donde parecía haber paz aunque en cien lugares había guerritas, con una prosperidad que no alcanzaba, el mundo avanzaba sin saber a dónde, hasta que una mañana amaneció de golpe…

Julio César.

LOCURA DE LA ERA… (2)

mayo 6, 2009

horno-nuclear

   Sin que se resolviera ninguno de los problemas de los setenta, referentes casi todos a los peligros ambientales, pero relegados al olvidado de alguna manera, entramos sin darnos cuenta en la década siguiente. Los ochenta trajeron a colación una crisis gigantesca que el mundo desconocía, que terminaría con la caída de los países soviéticos. Algo que era impensable para muchos. Por ser latino, y haber recibido una educación socialista, desde la escuela hasta en la iglesia por lo de amar al prójimo y haz el bien, uno tendía a tenerle más aprecio a la Unión Soviética con su revolución del proletariado, que a los Estados Unidos. Claro, ignorábamos la mega estafa, el engaño monumental de una casta demente y cruel que se aseguró el poder para sí, y el vivir como jeques mientras el resto padecían, igualito que ahora cuando pretenden engañar al iluso con la palabra REVOLUCIÓN. No sabíamos de los millones de asesinados, por el hambre provocado o los ajusticiamientos.

   No sabíamos de los gulags, los campos de muerte llamados de reeducación, de donde pocos salían y escapaban a Occidente, para ser atacados allí por la recua de sanguijuelas al servicio de la Unión Soviética, que se ocultaban bajo el título de intelectuales, sobretodo en Francia donde parecían una mala imitación de Cruela de Vil, y cuya única misión era ridiculizar, perseguir y destruir a todo el que hablara de los horrores tras el telón, o como lo que pasa en Cuba y una que otra nación deslizándose a la africanización en América Latina, pero que suelta billete para que sigan sus vidas parasitarias e inútiles. Aunque viéndolo bien, ¿dónde se anota uno para parásito? Me gusta la plata y sí no hay que hacer nada sino taparear vagabunderías, aquí estoy a la orden.

   Bien, nada de eso lo sabíamos en los inicios de los ochenta. Sólo oíamos que Estados Unidos y la Unión Soviética extremaban sus fichas sobre el tablero nuclear. Había escaramuzas, peleas y amenazas, veladas una y otras no tanto. Había una sensación de incertidumbre. De miedo. Todos temíamos oír que en tal o cual sitio había estallado un arma nuclear y bajo su hongo de muerte todo había desaparecido. Leer un periódico era saber sobre la tensión entre las alemanias, o en el Oriente Medio, o en el Báltico. La palabra se repetían como un eco de pesadilla: guerra… guerra… Había una sensación de fragilidad dentro de todo aquel que podía sumar dos más dos. Muchos estaban convencidos de que el mundo terminaría en medio de un holocausto nuclear, con un único y fenomenal grito de miedo. Una película que retrató todo ese horror, y de forma muy convincente, fue AL DÍA SIGUIENTE; que en Venezuela completaban con aquello de Al Día Siguiente del Apocalipsis Nuclear, para hacerla sonar más dramática, como si hiciera falta. Ese filme marcó a mucha gente de mi generación. Terminaba la primaria cuando logré verla (no soy tan viejo como dicen mis enemigos), con dos amigas, una de ella con la copia de la película, que vimos en un aparato que estaba de moda en esos días, la última sensación en tecnología, y que no había desaparecido junto con los dinosaurios como dicen los insolentes: el Betamax.

   Todo era angustiante en esa película: la mirada de la mujer del médico cuando oye las noticias y se le nota el miedo; o el joven que está en la barbería y oye a los otros hablando de guerra y él pregunta como esperanzado: pero no atacarán aquí, ¿verdad?, ¿que objetivo tendría? O la joven en la universidad que entra a un salón de clases gritando que arrojaron las bombas (todavía se me eriza la piel); o cuando el ranchero manda a todos al sótano y sube por la mujer y esta se aferra a tender las camas, a lo que conoce, a su vida ordinaria, y grita que no y llora cuando él dice que eso ya es inútil y la arrastra al refugio. Todo fue terrible, lleno de significado. Aquí en Venezuela las promociones eran angustiantes: Al Día Siguiente… y la humanidad caerá víctima de su propia maldad. O la otra: Al Día Siguiente… cuando los vivos envidiarán a los muertos. Fue una locura en su época, porque reflejaba nuestros temores más primitivos, algo que sabíamos que ocurriría tarde o temprano, estábamos seguros de eso. Hay una guerra nuclear, ¿qué se puede hacer? ¿Huir, esconderse, reunirse con la familia y esperar a que llegue el final? ¿Qué más queda?

   Pero, cosa rara, la crisis pareció desaparecer por sí misma. Un día la Unión Soviética parecía que iba a durar mil años, y al otro ya había caído como moneda devaluada de país en crisis. Muchos conocidos míos quedaron en el aire, como preguntándose: ¿y ahora que hacemos sí sólo nos hemos preparado para el final? La humanidad se había salvado nuevamente de perecer, bajo el calor del fuego atómico, o de padecer el largo invierno nuclear, como se salvó antes de los augurios de hambrunas, cataclismos climáticos y amenazas del cosmos. Sabemos que hubo presiones para que tan monstruoso sistema sucumbiera al final, eran demasiados millones de esclavos los que padecían, incluso se hablaba de la decidida participación del antiguo Papa, el polaco, en esa batalla; pero a uno le queda la duda sobre sí eso fue todo. Sería fácil decir que tuvimos suerte, pero tal vez sea como en esa historia de Isaac Asimos, el gran autor de ficción, LA FUNDACIÓN, y cada cierto tiempo la humanidad debe padecer estas crisis para que algo mejor surja, o no, como parece indicar la experiencia, y que éstas se resuelven por su propia dinámica. Y la verdad es que eso no brinda tranquilidad ni seguridad, a menos que uno sea de los que deja hasta lo que comerá o beberá en manos de la suerte o de fuerzas superiores.    De los noventa y el dos mil, hablamos después… 

Julio César.

ESTÁ ELVIS PRESLEY… ¡¡¡¿VIVO?!!!

abril 24, 2009

elvis-el-rey

   ¿Recuerdan la película DÍA DE LA INDEPENDENCIA (sin ese detallito propagandístico, la cinta habría sido mejor), cuando el platillo sobre el edificio enciende sus luces y los locos de abajo que creían a estos ‘sus hermanos del cosmos’ pedían que regresaran a Elvis? Pues este sentimiento es ampliamente compartido. Aún hoy, después de 32 años, muchos sostienen que el rey rock and roll, Elvis Presley, está vivo y oculto por razones que sólo él conoce. Igualmente hay quienes sostienen esto de ese extraordinario artista mexicano, Pedro Infante; aparentemente todo famoso, o todo famoso amado, desata este delirio. Es difícil decirle adiós, creer que todo terminó, a quienes se admira e idolatra.

 

   La leyenda popular sostiene que el cantante realmente no murió ese 16 de agosto de 1977, y que aún está por ahí, viviendo anónimamente, satisfecho de sí, recorriendo el mundo. Aparentemente se le ‘ha visto’ en demasiados lugares como para tratarse únicamente de un rumor (tanto como al abominable hombre de las nieves y a los OVNI’s). Pero es que no sólo se le ha visto, se le ha fotografiado en una gasolinera de Montana, saludando incluso; en una oficina en Oslo; pidiendo aventones en Texas (¿se imaginan la impresión de quien lo recoja?); en un mercado de Cambridge; conduciendo un camión en Tasmania; recogiendo una pizza “Hut” en Southampton en Inglaterra; y hasta leyendo poesía en la Universidad de Penn State.

 

   Los conspiratólogos consideran que hay una serie de hechos ‘irrefutables e incontrovertibles’ que apoyan su teoría (esto lo recogí de Wikipedia):

 

  • Poco antes de su muerte, Presley había perdido diez millones de dólares en un negocio inmobiliario con una compañía vinculada a la mafia. Se cree que Presley habría ayudado al gobierno a desmantelar al grupo a cambio de una nueva identidad.

 

  • En vida, pidió ser enterrado al lado de su madre. Sin embargo, fue enterrado al lado de su padre y abuela.

 

  • Aunque al momento de su supuesta muerte pesaba 250 libras, en su certificado de defunción figura con “sólo” 170. Y el certificado original desapareció.

 

  • Hay quienes sostienen que en el día de su funeral el ataúd donde iban sus restos estaba más frío de lo normal, lo que refuerza la tesis de que en su interior iba una reproducción en cera del artista y no el cadáver.

 

  • Un tal John Borrows compró un pasaje a Buenos Aires pocos días después del deceso de Presley. “John Borrows” era un nombre artístico que originalmente usaba Elvis.

 

  • El día después de su muerte, una de sus ex novias recibió una rosa por correo de parte de “Lancelot”, el apodo que usaba Presley durante su relación y que sólo ellos dos conocían.

 

  • Su película favorita era 2001: Una odisea espacial, donde hay una escena donde aparece un hombre pensando en un baño. Elvis había sido encontrado sin vida justamente en un baño, y la suma del día, mes y año de la muerte (16-8-1977) da por resultado el número 2001. (JC: Por Dios).

 

  • Nadie ha cobrado su seguro de vida. En Estados Unidos no es ilegal fingir su propia muerte, pero sí hacerlo para cobrar un seguro.

 

  • Años después de su muerte, apareció un cantante llamado Orion, que cantaba canciones de Elvis cubierto con una máscara. Muchos piensan que este misterioso cantante era Elvis Presley oculto, ya que su voz era muy parecida. Cuando en 1981 el programa televisivo “20/20” realizó un extenso reportaje respecto de la muerte del cantante, Orion desapareció para siempre de la escena en vivo.

 

  • Fue visto y fotografiado por unos turistas orientales en las ruinas de Macchu Picchu en CuzcoPerú, sin embargo ellos nunca mostraron las fotografías, se dice que las vendieron por setenta dólares americanos a un lugareño, que más tarde negó los hechos y dijo nunca haberlo visto.

……

 

   Intrigante, ¿verdad? Aunque algo suene a locura, cuando la gente comienza a enumerar pequeños detalles, casualidades, incongruencias, uno siente un ramalazo de frío en la espina dorsal, y aunque sabe que todo es fantasía, o al menos algo muy poco probable, se dice: “¿y sí…?”. Cosas así hacen la vida más interesante. Como alguien nacido mucho después, fuera del área de influencia del rock, El Rey poco significa para mí; aunque sus películas fueron más o menos divertidas; al menos la magia de su arte, sí continuará para siempre.

 

Julio César.

JOSH HARTNETT Y LOS ESTRAGOS HOLLIWOOLENSES

abril 18, 2009

josh-hartnett-hot   Definitivamente los norteamericanos, en promedio, no envejecen muy bien. Hace tiempo sintonizando un programa sobre los cien peores momentos de famosos me tocó ver a dos estrellas que admiro como si acabaran de ser vomitados del infierno. A Cybill Shepard, la hermosa, elegante y seductora Maddy de Luz de Luna (MOONLIGHTING), arrugada, gordita, despeinada y con una mueca de quien va a cobrarle a una tipa en el mercado el coquetearle a su marido. Se veía fatal. No había envejecido, todos lo hacemos, y ahí están esas mujeres como la eterna Sofía Loren y la misma Catherine Fulop, quien por estos días apareció en unas fotografías de infarto. Se veía deteriorada. Y no me gustó. El otro era Nick Nolte, el catire duro de películas policíacas. En Cuarenta y Ocho Horas, la uno y la dos, estuvo genial. Un tipo rudo y hasta ruin. En la toma presentada lo reseñaban detenido por la policía al conducir a alta velocidad, comprobándose luego que estaba algo intoxicado (qué suerte tienen para que los agarren con una o dos copas de más). Estaba arrugado, con el cabello alzado como un cepillo que hubiera perdido varios dientes, demacrado y ojeroso. Uno se lo encuentra en un callejón, con esa facha, y tiene que alejarse obligatoriamente.

 

   De él se dijo, en ese programa, que era intolerable que lo pillaran así, que gente tan famosa debían huir de la policía con un maquillador al lado. El caso era que estaban fatal, pero se puede decir que son cosas del tiempo… Lo que no se justifica en la pinta que mostraba en una entrega de premios, hace tiempo también, ese muchacho de buena pinta, que también actúa bien, Josh Hartnett, el de Pearl Halborg, La caída del Halcón Negro y La Dalia Negra, donde lo hizo bien. Cuando le toca sabe imprimir sentimientos. Pues parecía un Cantinflas grande (y el genial Cantinflas cultivaba esa imagen para sus películas, el tipo de bigotillo algo descuidado). Esas cosas la gente se las perdona a Johnny Depp, y con todo es demasiado estrafalario. La verdad es que con una pinta como la de este sujeto, yo no me arriesgaría a parecer un fenómeno. A menos que estuviera preparándose para una película. Seguro que ese mujerón, Penélope Cruz, no lo conoció en ese momento.

 

 

josh-hartnett

 

   Es de imaginar que se aburre un poco, o que se siente tan confiado que se arriesga a llamar la atención dejando que hablen de lo extraño que se veía. Sabrá él, pero la verdad es que ha tenido mejores momentos.

 

Julio César.

LA MALA SEMILLA… ¿CAE CERCA DEL ÁRBOL?

abril 18, 2009

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   ¿Recuerdan aquella película? ¿La de la niña asesina? ¿Y la de El Ángel Malvado, el niño sicópata? Las personas cometen con los niños un error natural de apreciación: piensan que infancia, que nacer, es sinónimo de bondad. No, no nacemos buenos, nacemos inocentes porque aún no hemos hecho nada malo. No hemos tenido tiempo. Eso no significa ni es garantía de que podemos mantenernos en ‘estado de gracia’. Eso de que un niño bien criado y guiado será ‘bueno’, es tan cierto como creer que dándole un besito a una zona herida, se quita o cura el dolor físico. Todo es fe en fuerzas que no se ven.

 

   Repito, nacemos inocentes, no buenos. Y el ser ‘malos’ no depende de una falla educativa o falta de amor. Eso puede influir. Un niño golpeado, abandonado, puede estar más lleno de ira o resentimientos que uno que fue protegido y amado, pero eso no predispone hacia ‘el lado oscuro’, como gustan de creer tantos payasos que intentan explicar el problema de la delincuencia juvenil con simplismos. Esa es tan sólo una excusa floja y torpe. Millones y millones pasan por situaciones horribles, dantescas, y no se transforman en delincuentes o monstruos. La falta de mano dura para fijar los límites de lo permitido o no, demarcar la diferencia de lo bueno de lo malo, sí influye, ya que por tendencia el muchacho hará aquello que le brinde placer, sea escapando por una ventana para ir a una fiesta, o golpeando a niños más pequeños en el preescolar; y dentro de esta categoría, más aberrante pero con igual explicación, está quien va a una fiesta y viola a una joven, creyendo que no es grave, encontrando atenuantes y complicidades en familiares y amigos. Aquí estamos en presencia de personalidades sicóticas.

 

   Tengo una amiga (seguramente pensarán, ¿pero cuántas tiene? Muchas. Tengo facilidad para hacer amistades. Sé escuchar y poner cara de circunstancia), a la que llamaremos Gina (no es su nombre, pero no la quiero detrás de mí con una escopeta). Ella tiene una nena de cinco años, pequeña para su edad, pero de ojos grandes, atentos, inteligentes. Es de las que se queda mirándote como calculando dónde darte. La niña se llama Nancy (inventado, ¿lo ves, Gina?). Cuando Nancy comenzó el preescolar a los cuatro añitos, un niño más grande que ella le quitó su lonchera, arrojó su comida al piso y le dio una cachetada.

 

   Nancy no le dijo nada a nadie, pero al otro día comenzó a brindarle al niño caramelos y manzanas. Se hicieron amigos, eran el terror del salón, por tremendos y todo eso. Más o menos un mes después (sospecho que esperaba el ‘aniversario’), Nancy le dijo que pusiera la mano que le traía un regalo. En palabras de la maestra que estaba allí, el niño abrió la palma… y ella le clavó un lápiz al que había afilado previamente. No contenta con eso, lo agitó, rompiendo la mina dentro de la piel del niño. Imaginarán los gritos de este y el susto de la maestra ante la agresión. Nancy, y Gina, fueron con el ‘director’, y allí la niña contó por qué lo hizo. Claro que no se hizo un favor al hacerlo, porque como le dije luego a Gina, en su actuar mostró que no fue tremendura o rabia de una niña agredida, sino que actuó con premeditación, alevosía y hasta fingimiento. ¡Una niña de cuatro años! Uno entiende una venganza, ese niño la golpeó y al descuidarse, ella se desquitó. Pero esto era… tortuoso. A Gina le recomendaron que cambiara a la niña de colegio, y creo que temiendo un escándalo o una nota de mala conducta, por decir lo menos, aceptó. La ha llevado con sicólogos infantiles, y se ve bien, sonriente, bonita y pícara… pero yo siempre le digo a Gina que si discuten, no le de la espada y que tenga cuidado con el racumín.

 

   Todo eso lo recordé revisando la Web leyendo noticias, encontrando esta. La leí y reviví todo aquello. ¿Puede un niño nacer malo, torcido? Todos aseguran que no, pero a veces temo que sea únicamente el deseo de creer que no es así lo que nos impulsa a decirlo. En fin, leamos la nota:

……

 

KIP KINKEL – EL ASESINO DEL INSTITUTO

 

   El 20 de mayo de 1998, hace ahora once años, Kip Kinkel, el hijo adolescente de una respetada familia de clase media de Springfield, Oregón, asesinó a sus padres y luego disparó contra sus compañeros de instituto, matando a dos e hiriendo gravemente a veinticinco.

 

   El joven fue criado bajo la autoridad de unos padres represivos. Era frecuente la aparición de dibujos siniestros en sus tareas de clase. En su adolescencia mostró afición por las armas de fuego, afición consentida por sus padres. En 1998 fue detenido por llevar y haber guardado una pistola dentro de su casillero. La policía lo dejó bajo la custodia de su padre, quien al llegar a casa reprendía duramente a Kip.


   Poco después, mientras su padre se encontraba en la cocina, Kip tomó un rifle, apuntó a su nuca y disparó. Al poco tiempo recibió la llamada de un amigo, con quien conversó durante más de una hora con aparente tranquilidad. Mientras su madre subía las escaleras de la case Kip le dijo “te quiero mamá” y disparó. Fueron encontrados 6 disparos en el cuerpo de ésta.

 
   Kip cargó su pistola, y dejó escrita una nota en su casa: “Acabo de asesinar a mis padres. Soy un hijo terrible. Ojalá mi madre hubiera abortado. Mi cabeza no funciona bien, oigo voces dentro de ella.” Aquella noche Kip la pasó solo en su casa y a la mañana siguiente se puso una gabardina, para esconder su rifle.
Condujo solo el coche de sus padres y en 20 minutos llegó al instituto. Poco después de las 10, llegó a su colegio. El vestíbulo estaba casi vacío, por lo que se llegó a la cafetería. Disparó 48 veces en menos de un minuto. Alcanzó a 24 estudiantes.


   El rifle de Kip se quedó sin munición, sacó su pistola y pudo hacer todavía un disparo mientras un grupo de muchachos intentaba reducirle. Grita a los muchachos que lo maten.

 
   En sus declaraciones a la policía se muestra muy dolido por la muerte de sus padres, a quienes quería mucho. Repite continuamente que quiere morir.
En Septiembre de 1999 se declara culpable de 4 asesinatos y 26 intentos de homicidio. Con su edad, 15 años, es condenado a cadena perpetua (gracias a Dios, nota de JC).

 
   Si el tópico asegura que detrás de este tipo de actos hay familias desestructuradas, hogares inhóspitos, abandono físico o emocional, la investigación llevada a cabo para este documental sorprende al descubrir un entorno familiar cálido, unos padres atentos, una comunidad confortable. Nada en el expediente escolar de Kip hacía pensar en que se tratara de un chico con predisposición a la violencia.

 
   “El asesino del Instituto” cuenta con los vídeos domésticos de la familia Kinkel y los escritos dejados por Kip, lo que permite explorar en profundidad los hechos de su vida cotidiana, en un intento por comprender qué acontecimientos hubieran podido conducir a este muchacho a este acto impredecible de violencia.
De su análisis se van extrayendo pequeñas señales que permiten intuir qué acontecimientos fueron marcando el mundo interior de Kip y creando las perturbaciones emocionales que le llevaron a cometer esos asesinatos. Kip dejó escrito: “Soy el diablo. Deseo matar y provocar dolor gratuito. Me odio por haberme convertido en esto”.

……

 

   ¿Qué creo? Nació malo. Y sin embargo hay detalles que hablan de una perturbación mental, que suena más bien a una profunda depresión, una oscura y mórbida de la que no supo cómo salir. Ese chico parecía atrapado en una miasma que no lo dejaba ver el sol o el día bonito más allá de su pesar anímico, posiblemente sintiéndose nada, basura en comparación con otros. Casi es posible imaginar lo que se dijo: Sí acabo con todo, todo puede cambiar. ¿Será este un caso aislado, algo raro que ocurre de tarde en tarde, o estamos rodeados de monstruos, de seres que de lejos parecen gente como todos pero de cerca tienen más colmillos que un vampiro? Asusta e inquieta.

 

Julio César.

CUIDADITO CON EL BOTOX

abril 18, 2009

   Leyendo una noticia donde se decía que en la Argentina habían prohibido el uso del botox como producto de belleza (imagínense, una cosa que contiene cepas activas del botulismo), pensé en el caso venezolano. Hace tiempo se denunció por televisión que en cada tarantín autodenominado salón de belleza, se administraba este producto. Lo que no es raro. El venezolano es extraño en ese punto; está en una larga cola y pasa un tipo con un tobo plástico vendiendo agua fría, y la comprasen preguntarse de dónde salió. Quise leer más sobre el botox y encontré una columna que me hizo sonreír un poco. Es más una crítica farandulera, pero fue amena. E informativa. La encontré nada más y nada menos que en LAS VERDADES DE MIGUEL (qué dirán mis amigos de la Oposición), de mano de Fabricio Yarica. Disfrútenla:

……

 

¿BENDITO BOTOX?

 

irena-medavoy

   No es extraño que en muchos países los departamentos de Sanidad quieran ir con extremo cuidado, teniendo en cuenta las desafortunadas botox-experiencias vividas en EEUU, un país donde la arruga no sólo no es bella, sino que supone la muerte laboral y social. En la industria cinematográfica, por ejemplo, el botox y los implantes de colágeno se han extendido tanto que algunos productores y directores están rechazando a los actores que se lo han puesto. No fue mentira que el director de Moulin Rouge, Baz Luhrmann, se quejó de que los actores se hayan inyectado tanto botox que no podían moverse bien ni es una exageración que Martín Scorsese no consigue dar con una actriz que pueda expresar sus emociones. De hecho, en Hollywood se comenta que la inexpresividad del rostro de la Nicole Kidman le robó su nominación por Cold Mountain y que las grandes devotas del botox son Elizabeth Taylor, Nancy Davis, Carry Fischer, Penny Marshall, Meg Ryan, Demi More y Michelle Pfeiffer.

 

   ¿En Venezuela? Varias actrices han acudido al milagroso elixir de la juventud para verse eternamente muchachitas, aunque le pesen los años. Lila Morillo fue la primera (por eso es que parece hermana de sus hijas), le siguieron otras como Dora Mazzone, Viviana Gibelli, Hilda Abraham y algunas veinteañeras de RCTV y Venevisión que no quieren ver en sus rostros la más pequeña línea de expresión. Alejandro Chabán dijo sin rubor en E! Entertainment que también se aplicó toxina botulínica. A lo que sí deben estar atentos nuestros artistas es a las sobredosis peligrosas. ¡Que le pregunten a Irena Medavoy qué es una sobredosis de toxina botulínica! Esta ex modelo, portada de la revista Sports Illustrated y esposa de uno de los hombres más poderosos de Hollywood, el productor Mike Medavoy, ha demandado a los laboratorios Allergan y al dermatólogo de las estrellas de Hollywood, Arnold Klein, por una desastrosa sobredosis de Botox, tal y como ella misma lo define. Irena sufre envejecimiento precoz, fiebre, visión doble, ruidos internos, enfermedades gástricas y, para colmo, tiene los ojos tristes y lacrimosos.

……

 

   Qué va, es mejor envejecer con gracia… digo yo que ya no tengo tiempo de aligerar las líneas de risa junto a mi boca sin que los amigos se den cuenta. Y antes de soportar preguntas y risitas, es mejor morir.

 

Julio César.

HAY GENTE PARA LA QUE NUNCA ES SUFICIENTE

abril 8, 2009

   Hace años salía yo con una joven de nombre Margarita. Me gustaba, era bonita, aunque nunca entendí por qué comenzó a salir conmigo en primer lugar. Parecía que nada en mí le parecía bien o satisfacía. No importara que tanto hiciera yo por tenerla contenta (era hasta amable en esos días), ella nunca estaba contenta. No era feliz. Ahora, más viejo y sabio (digan lo que digan mis amigos), entiendo un poco mejor; hay personas que no están contentas jamás, que nunca son felices, porque disfrutan estando molestas, incómodas e infelices. Ahora lo sé. Esto viene al cuento por algo que me enviaron por correo, como imagino que se los enviaron a todos, es algo conocido, uno casi lo adivina antes de llegar al final, pero eso no lo hace menos verídico:

……


El CAN

canelo

   Un carnicero estaba apunto de cerrar su negocio cuando vio entrar un perro. Trato de espantarlo, pero el perro volvió. Nuevamente intento espantarlo, pero entonces se dio cuenta que el animal traía un sobre en el hocico.


   Curioso, el carnicero abrió el sobre y en su interior encontró un billete de 500 pesos y una nota que decía: ¿Podría mandarme con el perro 1kg de carne molida de res y 1/2kg de pierna de cerdo?


   Asombrado, el carnicero tomo el dinero, coloco la carne molida y la pierna de cerdo en una bolsa y la puso junto al perro, pero olvido darle el cambio.
El perro empezó a gruñir y a mostrarle los colmillos.


   Al darse cuenta de su error, el carnicero puso el cambio del billete en la bolsa; el perro se calmó, cogió la bolsa con el hocico y salió del establecimiento. El carnicero, impresionado, decidió seguir al can y cerró a toda prisa su negocio.


   El animal bajo por la calle hasta el primer semáforo, donde se sentó en la acera y aguardo para poder cruzar. Luego atravesó la calle y camino hasta una parada de autobús, con el carnicero siguiéndole de cerca.
En la parada cuando vio que era el autobús correcto, subió seguido por el carnicero.


   El carnicero, boquiabierto, observo que el can erguido sobre las patas traseras, toco el timbre para descender, siempre con la bolsa en el hocico.


   Perro y carnicero caminaron por la calle hasta que el animal se detuvo en una casa, donde puso las compras junto a la puerta y, retirándose un poco, se lanzo contra esta, golpeándola fuerte.
Repitió la acción varias veces, pero nadie respondió en la casa.


   En el colmo del asombro, el carnicero vio al perro tomar la bolsa con el hocico, rodear la casa, saltar una cerca y dirigirse a una ventana.
Una vez allí, tocó con las patas en el vidrio varias veces sin soltar su carga; luego regreso a la puerta.

 

   En ese momento, un hombre abrió la puerta… ¡y comenzó a golpear al perro! El carnicero corrió hasta el hombre para impedirlo, diciéndole: Por Dios, amigo ¿Qué es lo que esta haciendo? ¡Su perro es un genio!… ¡Es único!


   El hombre, evidentemente molesto, respondió: ¡Qué genio ni que la chingada! Esta es la segunda vez en esta semana que al muy estúpido se le olvidan las llaves…. y yo en el baño.


MORALEJA:

   Por más que te esfuerces y cumplas más allá de tu deber en el trabajo, a los ojos de un jefe siempre estarás por debajo de lo que él quiere.


Reenvía esta moraleja a quien creas que trabaje como PERRO.

……

 

   Es tragicómico, ¿verdad? Pero muy cierto.

 

Julio César.

 

NOTA: Basta de groserías, por ahora. Nos leemos después de Semana Santa.