Archive for the ‘PERDIDAS DE P…’ Category

COCTEL DE AMOR

agosto 8, 2009

TRIO CALIENTE

   -¿Una explicación? Es una puta reputa…

   -Sí, me he vuelto un poco loca, lo sé. Antes no era tan puta, pero con un marido que siempre trabaja, llega arrecho, se sienta a ver el futbol o películas, y se duerme antes que yo, tuve que elegir entre salir con mis amigas o volverme alcohólica. Pero ahora estoy jodida, ando de puta y bebo. No hay nada más rico que meterle la lengua a mi amiga Mary por esa cuca mientras un güevote duro, caliente y babeante la coge. Se produce un juguito que es tan rico que me vuelve loca. Y siempre quiero más. A veces veo a una parejita besándose en la calle, e imagino que la tipa la tiene mojada… y me dan unas ganas de bebérsela. Ven, prueba para que veas…

Julio César.

Anuncios

JUGUETONA

julio 10, 2009

NENA CON JUGUETE

   Se veía que le palpitaba…

   -¿Qué qué pienso hacer aquí desnuda, caliente, mojada y abierta, sin un macho que me ayude y con este juguetito? Ya verás, si se quedan…

   Y claro que nos quedamos.

Julio César.

SÍ DESESPERAS, PIERDES…

julio 3, 2009

NENA CALIENTE

   Le gustaba de cualquier forma…

   Pedro era un carajo cruel, cuando Sandrita estaba bien caliente, con la cuca mojada y dilatada, acercaba la cabeza de su güevo y la metía un poco, y frotaba, hasta que la chica le gritaba, con justa indignación.

   -Métemela güevón, destrózame la cuca o te juro que salgo y llamo a los dos primeros carajos que encuentre en la calle para que me la metan los dos. Tú sabes que me atrevo, ya lo he hecho.

   Y Pedro sonríe, moviendo un poquito más la verga, de arriba abajo, oyéndola gritar más. Esperaría dos minutos más y haría entrar a los dos compañeros de trabajo que esperan para gozar de esa puta reputa, como les ofreció en el trabajo. Pero bueno, al final todos ganarían. Sobre todo Sandrita.

Julio César.

ENTRÉ SIN LLAMAR… Y PORQUE ME LLAMARON

abril 30, 2009

putas-calientes

   ¡Qué manera de menear el culo!

 

   Me detuve bruscamente, tomado por sorpresa. Siempre pasaba por casa de Gabriel, mi mejor amigo, a horas más tarde a tomar algo mientras hablábamos mariqueras de los deportes. Hoy llegué media hora antes, pensé que no habría problema. Pero verlo allí, ocupado, y pesadamente, metiendo y sacando su güevo duro de la cuca derretida de Migdalia, me hizo sospechar que sí abría problema. Aunque, miré. Qué culo, qué tetas tan redondas, firmes y grandes… qué cuca tan ávida la de Migdalia, pensé entre enrojecido de vergüenza (era mi mejor amigo y su mujer) y caliente. Mientras pensaba qué hacer, noté a Migdalia sonriente, mórbida, mirando de Gabriel a mí, con un mohín en sus labios, subiendo y bajando únicamente sus nalgas, tragándose el falo, mientras con sus dedos se acariciaba el culo, mirándome retadora. Verla agitarse al clavarse dos dedos, y gritar agónica mientras Gabriel la furruqueaba más rápido con su bate, mirándome ella toda puta… me tenía todo confuso, no entendía yo nada.

 

   -Qué se la metas por el culo, guevón, necesita machos. –aclaró Gabriel la vaina, descontrolándome más, mientras iba hacía ella, sacándome la polla y apuntándola a ese culito redondo, lisito y lujurioso que pronto lo tragaría.

 

Julio César.

MUJERCITA DIFÍCIL DE REEMPLAZAR

abril 18, 2009

puta-hot

   No contenta con ese carajo, se entierra el güevo de goma…

 

   No lo podía creer, allí estaba la puta de mi mujer, desnuda, sudada, caliente y toda perra, gritando montada sobre el vecino, sobre la verga del vecino, desnudos, clavándose bien hondo ese güevote dentro de su cuca siempre caliente; eso lo sabía bien yo. Pero no era verla dándole duro al güevo del vecino (me imaginaba yo cuánto lo gozaba ese carajo de ojos medio desmayados, mi mujer sabía como apretar, sobar y exprimir una verga), sino sus jadeos y saltos. Estaba gozando una bola, de hecho la gozaba. Oírla gritar dame más, métemela duro por la cuca, déjamela llena de güevo y leche, mientras se chupaba el juguetito que le compré, inocentemente, pensando que la ayudaría a no ser tan puta, y lo dirija luego a su culito apretado y sedoso, lo que me dejaba frío. ¡Qué maldita zorra!, pensé, con el güevo duro. Si no la amara tanto… y no fuera tan buena sacándome la leche, la repudiaría.

 

Julio César.

MARINA Y SUS VERDADERAS NECESIDADES

abril 18, 2009

nena-abierta

   Soltaba pura candela…

 

   -Hummm… vamos chicos, vengan por su premio…

 

   El marido de Marina se arrechaba con ella porque le coqueteaba (y abría las piernas, cuca y culo cuando no la veía) a todos los chicos de la cuadra. Albañiles, fontaneros y herreros eran mirados con avidez si iban a la casa a realizar cualquier trabajo. Lo que no entendía el pobre cachón era que ella no era tan superficial, no buscaba a los hombres por sus físicos, no le gustaban jóvenes o guapos o acuerpados… sólo que tuvieran güevos largos, gruesos, duros y babeantes que la catapultaran a la dicha. Y esos dos que tumbaban la pared, sudados, parecían tenerlo como le gustaban. Y había una para cada hueco caliente.

 

Julio César.

HERMANITAS TREMENDAS

abril 8, 2009

nenas-mojadas

   Entré y encontré a las morochas todas mojadas…

 

   -Elena, Tania… ¿qué haces? –gruñí, con los ojos casi salándoseme de las orbitas al encontrar a mis primas en le baño.

 

   -Te esperábamos, primo. –sonrió Tania, levantando sus nalgas.- Necesitamos tu ayuda. –y echaron a reírse.

 

   -Ah, les pica, ¿eh? –sentí la sangre hervir; la toalla se me cayó, empujada por el palo tieso.

 

  -La pregunta es, ¿puedes con tanto? –me retó, riente, Elenita.

 

   ¡La muy atrevida!, pensé mientra la oía ahora gemir y estremecerse toda cuando, agachándome, metí mi rostro entre sus nalgas y besé, lamí, mordí y chupé la rica cuca sobre su pantaletica. Gritaba casi tanto como Tania mientras le frotaba la suya con los dedos de mi mano. Frotaba como lamía, lentamente un momento, luego con rapidez. Oh, sí, sería rico saborearlas, meterles la lengua y oírlas gritar pidiéndome que las cogiera. Pero con dos nenas así, había que ayudarse un poco, pensé poniéndome de pie. Metiendo los dedos índice y medio de cada mano dentro de las pantaleticas, tocando en vivo, enterrándolos, frotando, sobando, dándole duro a los clítoris caliente, sonreí al verlas todas tensas, agitando sus nalgas. Se estremecían que daba gusto, más mojadas todavía, listas para ser tomadas… por mi boca y mi güevo.

 

Julio César.

LLEVAR A UN AMIGO DA SORPRESAS

abril 2, 2009

abierta-a-los-guevos

   Esa cuca caliente chorreaba amor…

 

   Cuando Antonio entró en la sala, la encontró enganchada con Roberto, su mejor amigo, quien gemía y chillaba mientras ella lo cabalgaba a hojarasca, saltando ansiosa sobre su güevote. Al principio se molestó, pero luego se desconcertó cuando ella lo miró mórbida.

 

   -Ay, Antonio, qué rico. Ven y métemela duro por el culo, las quiero las dos adentro… -gimió dulce y caliente, desconcertándolo.

 

   -Mira que eres bien puta, hermanita. Se lo voy a decir a papá… -pero por alguna razón, la chica, golosa de sexo, no le creyó, sería al verle el güevote afuera también, enfilando hacia su culito filiar.

 

Julio César.