Archive for the ‘TIPAS’ Category

CLASES DE PING PONG

abril 8, 2009

hembras-calientes

   Estaban desatadas.

 

   No era culpa de ellas; habían ido por lecciones de ping pong y encontraron a un hombre muy distinto a sus maridos, que se esmeraba en brindar vainas ricas: mamaba cucas. Ellas no sabrían decir cómo pasó todo, o cómo le descubrieron la habilidad, pero ya para esa sexta ‘clase’ de ping pong, era la quinta vez que las cogía con esa lengua caliente, vibrante, húmeda, que reptaba, se metía, se movía y acariciaba, que se ensanchaba y tomaba forma de gancho y halaba. Los clítoris se estremecían bajo ella. Y las chicas sólo podían estremecerse y gemir mientras él iba de una a la otra, hundiendo la cara entre sus piernas, besándolas hondo, tragándose todos sus jugos, resollándole en los pubis. Se calentaban tanto, todo les ardía de tal forma, que las chicas necesitaban tocarse, acariciarse una a la otra y darse uno que otro besito para resistir tantas ganas cuando el tipo iba de una a otra, haciéndolas delirar con esa lengua bien clavada en sus cuca ávidas, hasta que se corrían entre gritos alarmantes, todas babeante de gusto y una que otra lágrima. Lamentablemente la ‘clase’ no se repetía por día, aunque cobraba un realero… eran demasiadas las estudiantes a atender.

 

Julio César.

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VAYA OBSEQUIO

marzo 7, 2009

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   -¡Oigan! –gritó molesta a los compañeros de trabajo, quienes la miraban insistentemente sobándose las bolas.- Este traje de baño que me obsequiaron por mi cumpleaños es una porquería; se quiere caer, se me mete por el culo y se me salen las tetas.

 

   -Por eso te lo regalamos, bruta. Tírate en el agua ya…

 

Julio César.

ANITA, LA BEBITA

marzo 3, 2009

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   Esa niña encantaba a todos los hombres en la cuadra…

 

   Anita era bien conocida en el barrio, por bonita y por tener sólo a su mamita. Buscando papito, jamás pagaba pasajes para ir al colegio. Siempre pedía colas. Quienes la trataban, policías, bomberos, padres de familia, hombres de negocios, autobuseros, sabían que no lo hacía para ahorrarse unos realitos, sino porque buscaba a su papito. Y lo buscaba con un espermatograma bucal, eso y que le encantaba mamar güevos; le gustaban gruesos, largos, nervudos y calientes. Parada en una esquina el ver detenerse un vehiculo conducido por un carajo de bulto evidente, le hacía latir la pepita de la cuca, y le pasaba varias veces al día. Todos sabían que Anita gozaba de verdad cuando se tragaba uno, de cabezota a base, resollando y olisqueando braguetas, mientras el enorme falo corría sobre su lengua llenándola de jugos, atrapándolo con sus mejillas de bebita. A la nena le encantaba eso, era feliz y esos hombres, enternecidos, deseaban que se diera su gusto mientras buscaba a su papito. Y la niña era tremenda, descubrió que mientras mamaba, sí le daban con un dedo en la cuca, gozaba más; ahora usaba sus falditas y pantaleticas especiales. Y todos, mientras le alimentaban el examen de semen, le sobaban el conejito que se le mojaba de sudor… Por eso, quienes compartían su auto en las mañanas para ir al trabajo habían comenzado a desplazar a los conductores solitarios. Aun no pasaba, pero Anita pronto estaría comiendo de dos lados…

 

Julio César.

MANDAMÁS

febrero 20, 2009

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   Ya le ardía…

 

   -¡No sean güevones! –gritó la mujer, sentándose firme, dando su mejor cara de batalla, con sus labios dilatados.- No creerán que contraté a cuatro carazos jóvenes y musculosos como ustedes para que me cuidaran el jardín o para que se miren los culos unos a otros, ¿o sí? ¡Vengan acá y pónganse a trabajar de verdad! –ordena, ya toda mojada de ganas.

 

Julio César.