Archive for the ‘USTED ABUSOOO…’ Category

LA ÚLTIMA CRUZADA LANCE ARMSTRONG

julio 10, 2009

LANCE ARMSTRONG

   Jamás me ha interesado mucho el ciclismo, correr en mi bicicleta es una cosa, pero ir a ver una competencia de esto nada que ver; es como las carreras de autos o motos, no entiendo la pasión que desatan. Siempre he pensado que quien construya o conduzca el vehiculo más rápido, ¡tiene que ganar! Aparentemente entran en juego muchas cosas más, pero el caso de Lance Armstrong, es distinto y significativo por la intensidad humana que cargó en su última gran carrera internacional. Estando un día en casa a la hora del almuerzo (me escapé del trabajo), escuchaba UNIÓN RADIO, una emisora de radio que transmite noticias veinticuatro horas al día, cuando comenzó el programa meridiano de Pedro Penzini Fleuri, un hombre de voz moderada y pausada, que incita al relax. Cuando llegó al segmento deportivo, habló del fin del Tour de Francia 2005.

   Le comentaba al reportero deportivo que lo acompañaba en ese momento, que él estaba en su casa, mirando la carrera por televisión, y que estaba tenso en su sillón, acompañando a Armstrong durante toda la carrera, porque le iba a él en forma incondicional. Decía que verlo pedalear, tensarse, jadear, subir y bajar sobre el asiento, lo tenía al borde del suyo, consumido por la ansiedad. Y cuando vio a Lance Armstrong cruzar la meta, alzando sus brazos, lanzando el grito del guerrero que alcanza la victoria, Pedro dijo: “confieso que yo, lloré. Los ojos se me cubrieron de llanto al verlo llegar triunfante”. Personalmente me dije: qué exagerado es Pedro; pero luego supe algo de la historia de este atleta de constitución fornida, contada por él de forma rápida.

   Pedro dijo que se trataba de un hombre joven y temperamental al que le había costado mucho abrirse paso en el mudo del ciclismo, que cuando comenzó a ganar el Tour, y adquirir fama, se le señaló de sospechoso de inyectarse esteroides en una feroz y desconsiderada campaña de la prensa francesa, y europea toda, que se puso en su contra, pero que él salía limpio de los exámenes y luego corría y vencía como para resegárselos en el rostro. Y que cuando la vida parecía sonreírle plenamente, un cáncer lo derribó de la bicicleta, con un dolor tan fuerte que ya no podía disimularlo o desoírlo. Un cáncer agresivo y extendido del que nadie pensó que se recuperaría, tanto que hasta los patrocinante andaban buscando como librarse de él. Muchos le daban la espalda considerándolo acabado. Que sus amigos iban a darle animo y lo encontraban echado en una cama, calvo, amarillento, con rostro de sufrimiento, diciendo que sí, que se levantaría otra vez.

   Y que sí, comentaba Pedro, Lance Armstrong no se rindió, participó en tratamientos experimentales y se levantó (y les confieso que se me erizaba la piel oyéndolo); que se montó nuevamente en su bicicleta, aprendiendo a resistir otra vez, y volvió a las pistas. Luchó contra la enfermedad, las dificultades y hasta con un público que no lo quería allende de los mares. Y a pesar de tantas cosas en contra, ganó. Ahí entendí la emoción de un hombre como Penzini Fleuri, una buena persona; un hombre mortificado, escarnecido y con todo en contra, se alza, lucha y vence, como en toda una épica. Y lo hizo con sus propios medios, con la fortaleza de sus piernas, con la resistencia de su cuerpo obligado a responderle y que una vez se puso también en su contra, minado de tumores. Realmente Pedro estaba en lo cierto cuando la llamó así, su última cruzada; él mismo, antes de la competencia, dijo que ganara o perdiera, se retiraba. Y lo hizo, y de qué forma, exitosa por lo demás.

   Luego escuché, interesado después del relato de Pedro, que llevarían al cine su vida, y se hablaba de Jake Gyllenhaal para personificarlo. Sinceramente, sí eso se hubiera hecho, habría sido algo inolvidable.

Julio César.

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PENITENCIA

diciembre 7, 2008

chica-caliente

   El tipo la tenía bien ensartada…

 

   -¡Trágatelo, pedazo de puta y no digas que no puedes! –le grita el hombre, ofensivo, antes de halarle el cabello obligándola a subir y bajar sobre el grueso falo del que mana un licor salino y ardiente.- Ahhh… sí, chúpalo así, perra sucia… Y sube alto ese culo, quiero que te ensartes tu juguetito bien en ese culo de mujerzuela barata.

 

   -Aggg… -era todo lo que salía de esa boca extendida al máximo mientras el grueso y duro güevo caliente le desencajaba las mandíbulas, aplastándole la lengua, ahogándola. Tenia casi media hora tragándolo, dos veces se le había corrido ya, llenándola de leche caliente, y una vez le había orinado encima antes de volver a clavársela, mientras el culo ya le duele de tanto subir y bajar sobre el consolador.

 

   Martina estaba atrapada. Una semana antes de ir al bingo de la iglesia, donde es vista como una mujer responsable, buena y decente, buena esposa del concejal de la zona, madre de tres bellos niños pre adolescentes, había estado jugando con su consolador cuando ese carajo entró, llamándola a gritos porque el carro se le incendiaba. A la sorpresa de ambos, el hombre la insultó feo, pero ella le vió la erección y temió justamente esto. El tipo la chantajeaba con unas fotos que tomó con su teléfono, diciéndole que en la cartelera de la parroquia, en la del consejo municipal y en la de la escuela de sus hijos aparecerían las fotos. Desde ese momento el carajo la hacia tragar litros de semen, la obligaba a meterse dos consoladores, a veces uno por el culo y otro en la vagina, o los dos por un solo orificio, o la cogía duro por el culo haciéndola gritar mientras le pellizcaba salvaje una teta y con la otra mano le metía el consolador por la vagina. Estaba atrapada y sólo terminaba cuando…

 

   -Ahhh… sí, trágatela toda, maldita puta… -jadeó el hombre, disparando su carga, llenándole la frente, meándole luego el rostro, sonriente, con malévola diversión sádica.- ¿Dónde está mi sotana? Debo llegar a oficiar misa de cinco, perra…

 

Julio César.